Resolución de los Concursos 2018

Los concursos de relato, dibujo y poesía se han desarrollado entre el 29 de septiembre y el 31 de octubre de 2018. En ese tiempo se han recibido 2, 3 y 6 propuestas del concurso de dibujo, relato y poesía respectivamente, todas ellas declaradas válidas para el concurso.

El Jurado ha estado compuesto por los miembros de la Asociación Cultural AwA entre los que se encuentran presentes el Presidente de AwA, Secretario y el (mejor) Vicepresidente de la misma para el curso 2018-2019.

Lo criterios seguidos por el Jurado para la valoración de las propuestas ha sido el siguiente:

  • Originalidad y creatividad.
  • Aspecto artístico y visual.
  • La calidad de la expresión escrita.
  • Ajuste a las normas descritas en las bases.

Se ha valorado cada propuesta con un punto por cada voto recibido, haciendo después una conversión a porcentaje que representara la proporción de votos recibidos por la propuesta en relación a los votos totales en la categoría, siendo la propuesta ganadora aquella con mayor porcentaje de votos.

Tras la valoración, la puntuación final para las distintas categorías es la siguiente:

Relatos:

  • En tercera posición: “La tormenta en el ardor” con 17% de los votos.
  • En segunda posición “La muerte al filo del paladar” con el 33% de los votos.
  • Y Ganador “Do it again” con el 50% de los votos.

Dibujos:

  • Por unanimidad ha ganado “Apocaletsii”. Agradecemos igualmente el dibujo “Blando por dentro”.

Poesía:

  • Con un triple empate al 20% de los votos están “Renacer” “Cultura de masas” y “al caer”.
  • Ganador de certamen con un 40% de los votos es “Sosiego”.

 

Concursos AwA 2018! Dibujo, Relato y Poesía!!

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Un año más, AwA estrena el año académico con su emblemático concurso literario, artístico y, como novedad de este año, ¡poético!

Así es, estrenamos nueva categoría viendo la gran afición que tiene la poesía en la Escuela de Industriales.

Os dejamos de plazo hasta el 31 de octubre para mandarnos vuestras propuestas, ¡no os quedéis fuera!¡Hay premio!

Bases del concurso:

  1. Bases del concurso de dibujos 2018
  2. Bases del concurso de poesía 2018
  3. Bases del concurso de relato 2018

 

Resolución de los Concursos 2017

Los concursos de relato y dibujo se han desarrollado entre el 20 de septiembre y el 20 de octubre de 2017. En ese tiempo se han recibido 3 propuestas para el concurso de dibujo y 6 propuestas para el concurso de relato, todas ellas declaradas válidas para el concurso.
El Jurado ha estado compuesto por los miembros de la Asociación Cultural AwA entre los que se encuentran presentes el Presidente de AwA, Secretario y Vicepresidente de la misma para el curso 2017-2018.

Los criterios seguidos por el Jurado para la valoración de las propuestas ha sido el siguientes:
• Originalidad y creatividad
• Aspecto artístico y visual
• Ajuste a las normas descritas en las bases.

Sigue leyendo “Resolución de los Concursos 2017”

¡Agotado en 48 horas! #AwA 98

¡Lo nunca visto, nos lo quitaban de las manos!. Una vez más hemos batido el récord de páginas escritas, esta vez con el contenido más controvertido hasta ahora. Con AwA 98 cerramos el año 2017/2018, esperamos que la revista os haya gustado este año y os anticipamos que pensamos mejorarnos el año que viene 😉

Un beso a todos, feliz lectura.

 

Resolución de los Concursos 2017

Los concursos de relato y dibujo se han desarrollado entre el 20 de septiembre y el 20 de octubre de 2017. En ese tiempo se han recibido 3 propuestas para el concurso de dibujo y 6 propuestas para el concurso de relato, todas ellas declaradas válidas para el concurso.
El Jurado ha estado compuesto por los miembros de la Asociación Cultural AwA entre los que se encuentran presentes el Presidente de AwA, Secretario y Vicepresidente de la misma para el curso 2017-2018.
Los criterios seguidos por el Jurado para la valoración de las propuestas ha sido el siguientes:

  • Originalidad y creatividad
  • Aspecto artístico y visual
  • Ajuste a las normas descritas en las bases.

Se ha valorado cada propuesta con una puntuación de entre 1 y 5, siendo la propuesta ganadora la que obtuviera la mayor suma de puntos.
En cada uno de los concursos votaron los mismo 5 jueces.
Tras la valoración, la puntuación final para el concurso de Dibujo es la siguiente:

  1. El pensador: 25 pts.
  2. Breakfast at Millenium Falcom: 0 pts
  3. Pudor Mixto: 0 pts.

Para el concurso de Dibujo es la siguiente:

  1. Stanlingrado: 15pts.
  2. Espectro de un suceso: 10 pts.
  3. Loca esperanza: 0 pts.
  4.  Misterio a medianoche: 0 pts.
  5.  Recuerdos del niño que no soy: 0 pts.
  6. Fantasmas de ceniza: 0 pts.

Por lo tanto, este Jurado proclama ganador del concurso de Relato a la propuesta STALINGRADO, y ganador del concurso de Dibujo a la propuesta EL PENSADOR.
El Jurado quiere agradecer la participación y destacar la originalidad de todas las propuestas presentadas.

Firmado: Irene Garcia, presidenta de AwA 22/11/2017

 

—-> Stalingrado_Teclarra <—-

Resolución de los Concursos 2017

 

¡Llegó AwA 94!

Cargada del mejor contenido, ha llegado a la escuela AwA 94, dando comienzo a nuestro decimosexto año como asociación cultural de la Escuela de Industriales. Gracias a todos los que habéis participado en hacer esto posible, especialmente a nuestro equipo editorial y a nuestra presi (que trabaja demasiado).

¡¡Esperemos que os guste!!

Resolución Concurso de Portadas 2015

El concurso de portadas 2015 se ha desarrollado entre el 6 y el 25 de octubre de 2015. En ese tiempo se han recibido 9 propuestas, todas ellas declaradas válidas para el concurso.

El Jurado ha estado compuesto por los miembros de la Asociación Cultural AwA entre los que se encuentran presentes el Presidente de AwA, Secretario y Vicepresidente de la misma para el curso 2015-2016.

Lo criterios seguidos por el Jurado para la valoración de las propuestas ha sido el siguiente:

  • Originalidad y creatividad
  • Aspecto artístico y visual
  • Sentido humorístico

Se ha valorado cada propuesta con una puntuación de entre 1 y 5, siendo la propuesta ganadora la que obtuviera la mayor suma de puntos.

Tras la valoración, la puntuación final es la siguiente:

  1. Morzango: 29 ptos.
  2. ÁnimoIngeniero: 25 ptos.
  3. Física para poetas: 22 ptos.
  4. ETSII Especialidades: 19 ptos.
  5. Estudiando Materiales: 16 ptos.
  6. Puta Bida: 14 ptos.
  7. Agüa: 12 ptos.
  8. Bajan las tasas: 8 ptos.
  9. Iyuu: 6 ptos.

Por lo tanto, este Jurado proclama ganador del Concurso de Portadas 2015 a la propuesta Morzango.

El Jurado quiere agradecer la participación y destacar la originalidad de todas las propuestas presentadas.

Tras 5 años, un poquito de mi…nunca es tarde

Media Tarde… un día cualquiera… otra vez el mismo dilema, la misma pregunta de siempre, ¿La invito a casa con lo que ello conlleva? ¿O me invento que no puedo y damos un paseo por la calle?…

Una parte de mi está loca de deseo por estar a solas con ella; pero como siempre la otra parte de mi, la del miedo, la inseguridad, la de la duda permanente me dice: …llévala el parque y te evitas un mal trago. Por esta vez la del deseo vence, con el argumento que se nos ocurre a todos, “¡Va seguro que esta vez sale bien!”. Eso que tantas veces te ha repetido ella, “tranquilo la próxima seguro que sale bien”, pero tú sabes que eso no va ser así…

La invitas a tu casa, todo bien hasta que llega ese momento tan contradictorio. Te armas de valor y te pones a ello. Todo te recuerda a lo de siempre, el mismo pasillo que te lleva hacia el miedo, la misma cama, la misma luz de la mesilla…

Te repites constantemente: “va esta vez sí”, “seguro que ya se me ha pasado es cuestión de tiempo…, tranquilo, relájate y respira…”. Pero enseguida vuelves a la realidad y ocurre lo mismo de siempre, es esa maldita pescadilla que se muerde la cola, un círculo del que “crees” que no puedes salir. En ese momento es parte de ti y te dice: -“tenías que haberla llevado al parque…”.-

 

V de Vaquero

Sin título

Alguien dijo alguna vez que las estrellas brillan más cuando sonríes y si no lo han dicho ya lo digo yo porque no hay más que verte una vez sonreír para saber lo que significa la belleza… ¿Loco? Eso dicen muchos de mi, pero prefiero pensar que soy un soñador en silencio capaz de querer a alguien y de tener la suerte de que ese alguien no pueda vivir sin mi… ¿Loco? Sí, y encantado de serlo pues ¿cómo sino podría haberte conseguido? 18 años se cumplen hoy de un día muy especial. Un día del que no he sido consciente hasta hace muy poco pero que agradezco con todo mi corazón.

Las noches son oscuras y silenciosas y parece que tranquilas pero un mi cabeza lo que hay es una fiesta de fuegos artificiales, una orquesta fascinante y el circo de los sueños… ¿deliro? ¡Qué va! Simplemente tengo sueño y no encuentro las palabras para expresar que todas esas fiestas de luces en el cielo, de música celestial y de espectáculos inimaginable tengan todos el mismo nexo común: tú. La razón de ser quien soy y la fuerza que necesito en cada instante. ¿Una vida sin ti? ¿Acaso las abejas o las hormigas pueden vivir solas? ¿Acaso puede ser feliz un elefante sin su trompa? ¿Acaso sirve de algo un móvil sin batería o una espada de algodón? …no me preguntes cómo ni por qué pero tampoco existo, puedo ser feliz ni sirvo para nada si no estás conmigo. ¿Loco?, Sí. Definitivamente loco. Pero loco por ti.

 

V de Vaquero

Viernes, 18 de abril de 2008

A veces quisiera ser ciego, para dejar de ver tu belleza y poder olvidarme de ti. Sin embargo, al cerrar los ojos siento dos impulsos. Uno que me hace abrirlos para poder verte y otro que me los mantiene cerrados solo porque estoy soñando contigo.

La huella que has dejado en mi corazón es demasiado profunda y sufro en silencio por no expresar mis sentimientos. ¿Qué hacer?

Mientras trato de responder esa pregunta, pasa el tiempo y cada vez estás más lejos.

He intentado todo, desde acercarme para compartir mis sentimientos y tener miedo, hasta alejarme de ti para olvidarte y echarte de menos.

A veces sueño y pienso que tú sientes exactamente lo mismo que yo y que somos dos tontos escondidos, sin embargo luego me despierto y percibo la realidad tal como es, y entonces me doy cuenta de que el único tonto soy yo. Soy yo por quererte, soy yo por no poder actuar, soy yo por no ser capaz de olvidarme de ti, soy yo por estar en silencio, en definitiva, soy yo… por estar enamorado de ti.

V de Vaquero

¿Qué haces tan lejos de casa?

Siempre he tenido una querencia, rara según mi psicoanalista, por las series de tres adjetivos. La siguiente historia, una historia que no creo que haya inventado, una historia, entonces, que imagino que estoy plagiando con el beneficio del olvido, es real, conmovedora y terrible. De los tres adjetivos, la historia que vengo a contar es sobre todo terrible. Y dice así:

Unos expedicionarios se adentran en los parajes más recónditos de la selva del Amazonas. Buscan una tierra que ellos mismos, sexual y vulgarmente, denominan tierra virgen. No sólo eso, su segundo objetivo en aquel viaje que se vaticina extremo (sic) es conocer culturas llamadas, sexual y vulgarmente, culturas vírgenes. Van al encuentro de tribus que no han tenido contacto alguno con otros seres humanos. Puede parecer increíble, pero todavía quedan varios aborígenes en los lugares más inhóspitos del planeta que no conocen más que su propio hábitat.

Después de caminar sin parar durante semanas sin que el paisaje variara lo más mínimo, después de otras tantas semanas canoa arriba por el amazonas haciendo frente a todo tipo de insectos, a las pirañas (estuvieron más tiempo remolcando la canoa, que montados en ella) y a la humedad, a punto ya de desistir, escucharon un ruido extrañamente animal. Fue el peligro, y no la certeza del hallazgo, lo que les hizo desviarse ligeramente y continuar por instinto a través de nuevas rutas. A las horas se vieron sorprendidos por una cruenta batalla. Entenderían más adelante que se estaban enfrentando dos tribus, debido, probablemente,a algún tipo de malentendido. Ninguno de las dos tribus había conocido nunca al hombreblanco (otro vulgarismo).

La batalla era desigual en su violencia. Una de las tribus trabajaba el metal, conocía el cobre y sus armas eran mucho más letales. Los adversarios arrojaban piedras, se lanzaban en el cuerpo a cuerpo como fieras, gritaban, se escondían entre la infinita densidad de la selva… Sin embargo, no tardaron en ser arrasados. Todos murieron en combate o, al menos, eso creyeron los expedicionarios en un primer momento, que se mantuvieron en un alto desde el que contemplaron toda la escena con una sensación entre el pavor y el desconcierto.

En realidad, no murieron todos en la batalla. Hubo un único superviviente. Por su rostro labrado en raíces, curtido de la tierra, imaginaron que tenía más de 80 años. La historia, en este momento, deja de importar. Si eran o no vírgenes los autóctonos, cómo fue el primer contacto, qué hicieron para no ser asesinados por la tribu guerrera… son asuntos nimios en comparación con el drama del anciano superviviente.

El anciano padeció una de las muertes más horrorosas que he escuchado jamás. Tras ver cómo todo su pueblo era arrasado y, con él, toda su cultura, tuvo que vivir varios días sin poder comunicarse de ningún modo con nadie. Hablaba una lengua irreconocible para nadie, absolutamente gutural. Hablaba una lengua muerta, una lengua que había muerto antes que él. Pero no era solo una cuestión fonética o alfabética. No. La incomunicación era absoluta. No conocía ni siquiera los números. No pudo comunicarse a través de gestos, éstos carecían de una genealogía común. Nadie pudo nunca entenderse con él durante aquellos terribles días hasta su muerte. Se diría después, que murió de incomunicación, en la tristeza más absoluta. Ni siquiera entendía el contacto humano como nosotros lo entendemos, no entendía los abrazos, las caricias. No sonreía, y esto era especialmente llamativo. Si en algún momento quiso expresar alegría o agradecimiento, jamás lo hizo a través de la sonrisa. Desconocía, o desconocíamos nosotros, qué comía, cómo comía. Cansado ya para aprender algo distinto, ni siquiera imitaba las maneras de la tribu vencedora. Cansado o tal vez herido de orgullo, sabedor que su muerte supondría el fin definitivo no solo de su vida, sino también de todos sus antepasados, de sus hijos y de los descendientes que ya no podría conocer, simplemente, terminó por morir.

 


 

 

Esta historia, que escuché -ahora estoy seguro que la escuché-, me ha venido a la mente estos días. Aterricé hace poco en un país lejano y aislado. Estoy en un país del que no conozco el alfabeto. Estoy incomunicado en un país que es una isla.

Sin embargo, hay una belleza y un canal que va más allá de las palabras por el cual, sin poder explicar cómo, soy capaz de abrir una cuenta bancaria, registrar mi apartamento en el ayuntamiento, enviar una postal, afiliarme a una suerte de seguro sanitario público o pedir un bol de arroz con lo que, más o menos. Sufro de una incomunicación que es solo parcial y que tiene que ver con las palabras y los sonidos. También la disfruto. Pero, a lo mejor, llega un día en que me encuentro solo, humanamente solo, y entonces puedo llegar a vagamente imaginar el inmenso dolor del anciano. El anciano era una isla.

 

Pijoaparte

Cuatro dimensiones tiene la vida

Mi padre (¿o fue mi madre?) me enseñó que en la vida hay tres normas básicas para no cagarla, siempre y cuando partamos de la hipótesis de que tenemos una vida media, normal y corrientucha (y con esto incluimos al 95% del colectivo de nuestros lectores).

Pues bien, el secreto de la vida es:

No estes solo, no enfermes y no te endeudes.

 

Por supuesto como buen etsiiano, me puse echar cuentas, y aunque es cierto que los tres no (no^3) son reglas tan aplicables como genéricas, para podernoslas aplicar necesitamos una buena dosis (más bien colocón) de suerte.

 

Cuatro variables que definen nuestras vidas. Compañía, salud, dinero y la cuarta dimensión, la suerte, que como el tiempo, no podemos controlar; y el éxito in vita fluctua que da gusto.

 

Y asi, con este artículo me dispongo a poner por escrito los axiomas de la hipotesis de Etsiiano No Tan Feliz:

 

  • Pégate a aquellos con los que quieras estar, pero más aún a aquellos que están como no te gustaría estar. Y que puedo decir, los veteranos segunderos (terceros) matriculeros son una fuente fiable de por donde van a venir los palos y estar preparados a tiempo (además son muy majetes, sentados en última fila).
  • Hay un dicho que se dice en otra versión, que dice “en el mundo de los genios, el listo es el más tonto”. Bien, pues eso, que bienvenido a la Escuela de yoerapremiodebachilleratoymírameahora. Solo un apunte, a las revisiones es mejor ir prontito, recién despuntado el alba.
  • Gauss es tu nuevo dios.
  • La cafeteria tu tierra prometida.
  • “a la próxima la vencida” tu frase más repetida.

 

Pero no os angustiéis, que a pesar de todo la escuela está más llena que nunca, tan mal organizada como el primer dia (aplausos a secretaría), las prácticas solapadas son el pan de cada dia y sobretodo sabed que etsiiano al reves se lee valentía.

 

Un beso.

 

Weaboo

Pesadillas de una noche de verano

Era un miércoles cualquiera. Había tenido ya unas cuantas clases y la ausencia del profesor de Resistencia de Materiales fue un alivio, llevaba ya tantos días levantándome a primera hora , dedicando todo el tiempo a las obligaciones que estaba fatigado y sentía a mi ser lejos.

A las doce tenía la primera práctica de Materiales I. Al lado de la biblioteca había unas escaleras por las que nunca habíamos bajado. Bajamos las escaleras bromeando sin darnos cuenta de donde nos estábamos adentrando.

La universidad es tan vieja y grande que no puede uno dejar de sorprenderse con los ambientes tan variados que existen, parece un microcosmos (por darle un nombre).Desde luego es una sensación de enigma onírico, de novedad recurrente que tanto deleita a un bohemio, el encontrarse en una parte tan extraña de un sitio tan cotidiano y conocido.

El sótano amplio y frío, un largo pasillo lleno de puertas con verjas (probablemente donde los de Cálculo 1 guardan a los dementores) moraban este subterráneo tétrico.

Entramos en una sala, era una especie de garaje, una gran fundición con techo bastante alto, olía a viejo, a resina… a Iglesia.

Un hombre calvo de prominente panza nos saludó con mezcla de arrogancia, nervios y mal humor. En seguida nos sumimos en el “interesante” mundo del acero y metales. Como siempre, la teoría duraba apenas el tiempo justo para la explicación por encima de nuestro irritable guía y ésa era la mejor de las invitaciones para volar más allás de las cuatro paredes estériles dejando atrás fórmulas y gráficos, para recrearse en cualquier otra faceta de la vida alejada del carbono, de la resistencia a tracción y del resto de términos y conceptos de su misma calaña.

El hambre me iba a matar y encima ese necio pavoneándose arriba y abajo gritando a los cuatro vientos y respondiendo con insultos a nuestras preguntas de principiante, vanagloriándose de las cuatro palabras sonantes memorizadas que le hacían sentirse de valor. Yo pensaba: ¡Pero si son sólo palabras, el que llegó al concepto, el que inventó, también creó una palabra, para expresarse. ¡Qué poca cosa es este tío! ¡Qué desnudo se ve desde mis ojos! ¿Cómo puede haber tanto desprecio por el humanismo o la curiosidad que se esconde detrás del genio? ¿Por qué se sepulta la verdadera llama de la ciencia o el arte de la ingeniería con protocolos tan absurdos? ¿Por qué en vez de crear competencia, se enseña con angustia y hostilidad? ¿Cómo puede ser que la educación haya llegado a tal extremo? ¿ Dónde están los profesores entregados?

Todo esto pensaba, y la bilis me toreaba amenazando con salir disparada de la garganta al exterior impregnando aquella mazmorra.

El inútil de vez en cuando fijaba su mirada en mi dirección, ya lo había notado más de una vez.

Al fin pasamos a la práctica, y el Obscuro nos dejó a la atención de un hombrecillo enamorado de los metales, se le veía seguro de su materia, que parecía ser su vida. Era benévolo, pues se veía que sólo pretendía ser feliz en su mundillo y ayudar a todo aquel que pretendiera entrar en él. Nos explicó que íbamos a colar fundición gris y nos llevó de la mano al mundillo de los moldes de arena y de las coquillas, mazarotas y bebederos.

Moldear la arena resinosa mientras explicábamos atentos sus ricas explicaciones nos recordó a cuando en el colegio las cosas eran amables.

Preparado todo, sacaron la cuchara del horno y la trajeron a la zona de los moldes.

Esperábamos con los ojos medio cerrados como el que espera que la mecha de un petardo llegue a su fin y active el detonante, a que la cuchara de colada que nos cegaba se girara y vertiera su incandescente contenido. Y de pronto se volcó y saltaron chispas con un ruido indescriptible, que me ponía los pelos de punta mientras volaba el olor a forja por el laboratorio, una forja en plena Castellana! Qué gusto oigan.

De pronto , apareció de nuevo el Oscuro y dirigiéndose a mí de un bramido dijo: – Muy bien, ahora acompáñame por favor- yo pensaba que debería ayudarle aguantando algún objeto mientras él explicaba o algo por el estilo, pero mientras él iba hacia los comandos de la grúa me hizo señas de acercarme a la ardiente cazuela.

De pronto noté que todos me miraban, me di cuenta ,de hecho, que ya lo sabía de antes, hace rato que intuía que todos me miraban por el rabillo del ojo.

Como un animal acorralado intenté salir por piernas con todo mi ímpetu, pero el círculo de adeptos me cerraba con sus ahora innumerables brazos y sonrisas siniestras.

Con la cabeza notando el duro golpe de la grúa manejada por el Obscuro y viendo desde la perspectiva horizontal la escena, así asistí a un ritual: a mi propia fundición.

 

 

Firmado: Lede y Burita

¿Pesadilla o realidad?

Nuestra relación fue una pesadilla, desde el principio. Todo eran gritos, disgustos, lloros, más gritos, silencio y vuelta a empezar. Lo peor es que le echo de menos. A su antiguo él, el que me prestaba algo de caso… Antes, al conocerle, era el príncipe azul que toda chica querría en su vida; en mi caso ni muy pegajoso pero sin dejar de ser atento. Me hacía reír, me hablaba del futuro tan maravilloso que tendríamos si nunca le dejaba de lado, a su lado me sentía mejor que bien. Pero fue comenzar todo, dejar las cosas claras y el juego cambio. El príncipe azul se convirtió en lobo feroz. Y la huida por el bosque tardó más que los cinco minutos que dura el cuento. Hasta que el bosque se acabó, dejando a su paso un gran abismo, y yo decidí (sí, decidí) saltar al vacío sin mirar primero.

Era de esas relaciones tóxicas en las que dejas de ser tú por intentar ser quien la otra persona quiere, a pesar de que os conocieseis y gustarais como originales. Pero todo llega a su fin, ¿no? Al menos eso parece. Pensé que me iba a aportar más como persona pero me equivoqué. Y llegó el punto final. Y fue cuando me lancé del acantilado para darme de bruces con el frío mar. Y cuando más pensé que dolería la caída, menos sentí. Y en cuanto recibí el golpe, supe que todo mi esfuerzo, todo el empeño, había sido en vano.

Eres el sueño que espero no volver a tener.

Gamma normidas

¿Cuándo se siente el calor de una persona?

Por una parte está claro que las personas damos calor, vivimos en 36 grados y pico que es, casi siempre, más temperatura que la del ambiente y el resto de cosas que nos rodean.

De otro lado, las personas somos capaces de sentir el calor: En nuestra piel tenemos receptores sensibles que nos permiten saber si algo está más frío o caliente con tocarlo, o simplemente teniéndolo lo suficientemente cerca de nosotros.

Así, cuando estas dos cosas se dan a la vez, una persona puede sentir el calor de la otra. Con ello se puede saber cuando alguien está próximo, si está enfermo, de dónde acaba de llegar, si ha usado las manos para, por ejemplo, fregar, etc.

No está muy cuantificado cuánto es el calor que una persona puede dar a otra, es algo que vamos aprendiendo, como tantas otras cosas en la vida, a base de la experiencia. Nadie recuerda cuándo fue la primera vez que sintió el calor de otra persona que sería, sin lugar a dudas, el abrazo de su madre a los pocos instantes de nacer.

Es algo a lo que nos acostumbramos, vivimos con ello e interpretamos sus señales sin plantearnos ciertamente su procedencia. Si tocas algo como, por ejemplo, un plato, y lo notas caliente, deduces que ha tenido comida hace poco. En cambio, cuando te dan una mano y está caliente, pues no se le da mayor importancia. ¿O sí?

¿Cuánto de caliente tiene que estar una persona para que nos lo planteemos? Esto nos lleva de nuevo al inicio: Bien esa persona está muy caliente, bien nosotros lo estamos sintiendo mucho. O puede ser al contrario, que una persona dé mucho calor y no lo notemos, o que no dé mucho calor pero nos parezca que da mucho calor.

Hay veces que uno nota que en ese momento está dando calor, bien por algo concreto que te ha pasado ese día, o por algo que te dijeron; una simple mirada, un pensamiento, tu salud en ese rato, ponerse nervioso… Son cosas que van a hacer que tu temperatura cambie… y, consecuentemente, que tú te des cuenta.

Ahora puede que te plantees si la persona con la que estás hablando se dará cuenta de éste calor extra que tú emites. Como hemos visto antes, en un principio no lo hará; pero no puedes estar seguro y hay veces que no te gustaría que, por ejemplo en un apretón de manos en una reunión seria en una empresa, alguien se pusiese a pensar porqué estás tan caliente.

Incluso al contrario, te gustaría que tu interlocutor se diese cuenta de este cambio: Que tu madre se entere de que andas por encima de 37, y que puede que necesites cuidados o medicación. Objetivamente, no hay forma de hacérselo notar a alguien, quizá una persona te toque la frente y vea tu calor, pero otra no se dé cuenta para nada. Cada uno lo verá a su manera.

Siempre puedes buscar otros modos de comunicarlo, desde un obvio “me noto que tengo mucho calor”, a otras formas más sutiles, como quitarse alguna prenda, hacer ver que se está sudando… Cada uno sabrá, según lo que le interese que se sepa, si quiere, o cómo quiere hacerlo, que la audiencia sepa acerca de este hecho.

Hay que valorar cuánto nos importaría, o el origen de ese calor. Puede que sea inexplicable para nosotros y que estemos buscando en otra persona algún tipo de ayuda para interpretarlo; puede que sepamos perfectamente porqué estamos así y sólo queremos que la otra persona se entere.

Si alguien te hace una caricia, te toca el cuello para besarte, te abraza… cualquier tipo de contacto corporal, ¿sabrías notar su calor? ¿Te lo llegarías a plantear, o simplemente pasarías el momento? Ahí es donde interviene el umbral; en la mayoría de ocasiones, vives el momento y ni piensas en eso… salvo que llegue a pasarse un punto. El punto en el que notas que la otra persona está más caliente de lo que esperabas o que, al menos, así lo has percibido tú.

Podríamos hacer varias cosas ahora; está claro que somos poseedores de una información extra. Normalmente, de una persona, en un acto tan sencillo como saludarse, obtenemos mucha información, tanto consciente como inconscientemente: Si sonríe, cómo va vestido, la fuerza con que nos da la mano, el tono de su voz, cómo nos mira.

Bien, ahora tenemos algo nuevo: Hemos visto que su temperatura no es la que esperábamos: Hemos descubierto que nos hemos dado cuenta. Es más, incluso nos importa el porqué, no lo sabemos, pero ha despertado nuestra curiosidad: Si normalmente no me entero de estas cosas, ¿por qué ahora sí?

¿Esta persona tendrá este calor sólo conmigo? Es posible que, igual que haya subido su temperatura baje como reacción al saludar a otras personas. ¿Habría notado este mismo incremento de temperatura en otra persona? Curioso, quizá no sea que él viniese dando calor, si no que yo estuviese más receptivo a percibirlo.

¿Cuándo sientes el calor de una persona?

Editorial AwA 85 – Octubre

Saludos

Amanece el 8 de septiembre y el madrugón abofetea fuerte. Que después de 45-60 días (según la suerte que hayáis tenido en julio) de vacaciones nos tenía ganas.

La gente, caras viejas y caras nuevas, el abarrote en el ascensor, subir escaleras con resignación, la elección de delegado (o más bien el reciclaje del del año pasado), resucitan los proyectores y hasta el sol te jode cuando te refleja en la pizarra. La ETSII, claro que sí, aquí estamos, otra vez, otro año (y los que quedan). Adios hamaca, hola silla con palita. ¡Sí! Definitivamente no lo habíamos echado de menos.

Pero no dejemos que nos atrape ya la desilusión, que para eso enero ya llegará, y por eso y antes de nada,

¡Bienvenidos quincemiles!

Bienvenidos al único lugar en la tierra donde dejar prácticas y pasar apuntes que te salvan la asignatura unen para toda la vida. Porque los industriales no somos sino una gran familia unida contra el enemigo común (la segunda matrícula) en una eterna batalla de mantener nuestra dignidad en las revisiones y seguir a flote.

Y un año más, como las malas hierbas y los buenos amigos, Awa vuelve una vez más. Nuestro humilde editorial, más cojo que nunca, y que como todas las cosas buenas permanece, sobrevive después de casi doce años.

Como en cada editorial del primer (y no último, mucho ojo) número del año es costumbre hacer exhibición de nuestro currículum y nuestra buena disposición.

Awa es (para el que todavía no se hayan enterado, que no serán pocos) como su nombre (no) indica: es revista cultural de esta escuela, escrita y maquetada para ti, querido lector industrial, que nos das alas y sudor frío cuando te vemos leernos en los pasillos. Y es que Awa no es más que un cúmulo de lo que queda de la mente humana despues de empollar materiales (resistencia o ciencia, porque los que estudian ambas son leyenda) que unos pocos valientes se atreven a mandarnos por correo para que el mundo lo lea y quede constancia de que los héroes existieron (todos nuestros colaboradores, habituales o esporádicos, tienen un lugar muy especial en nuestro corazón).

Y cuando hablo de nosotros me refiero a los pocos (5) resilientes que hacemos acto de presencia en todos los números que podemos (si no nos conoces ya nos irás reconociendo), ya sea escribiendo o maquetando, y que cuando el momento es propicio, recorren los pasillos dejando el fruto del esfuerzo de muchos por los bancos, para que vosotros lo encontréis, lo leáis y lo disfruteis; y que procuran (desde las sombras y el anonimato) que el ciclo se repita.

En Awa encontrareis toda clase de tesoros: poesia, relato corto, relato largo, criticas, ensayos, desahogos, no existe ninguna clase de filtro. Del sarcasmo más ácido a la poesia más dulce, Awa intenta resistir la tendencia al romanticismo oscuro y al esperpento que autoinduce la carrera y flagela el espíritu.

 

Y aunque es bien sabido que la carrera dejará estragos y se llevará por delante a unos cuantos (caídos en batalla siempre os recordaremos) no seáis de los que sólo resisten el viento en contra (que ya tiene su mérito) y atreveros a dar un paso más.

Os invitamos a descubrir la Escuela detrás de la Escuela, un mundo lleno de buena gente, unida por la ilusión de que la ETSII sea algo más que sudar coeficientes.

Y si después de esto no he convencido a nadie, olvida lo anterior y quedate con el mensaje subliminar: Awa te necesita. Quedamos pocos (guapos, pero pocos) y la sangre nueva es nuestra top priority number one. asi que no te hagas el dificil y elige un pseudónimo. Mandanos un correo con lo que se te ocurra, y asi, cuando suspendas Termo por un fallo de calculadora y quieras insultar a alguien, por lo menos, puedas hacerlo por escrito.

 

Chao.

 

PD: Que no se me olvide comentar (faltaría mas) la semana cultural, que organizamos en abril (aprox), con toda clase de eventos (talleres, concursos, cursillos y cosas varias); y llamar la atención sobre nuestra seccion No Tecnica, de la biblioteca, repleta de buenos titulos (guiño guiño)

Para mandar colaboraciones o apuntaros como miembro: awa.etsii@gmail.com

 

Weaboo.

Bases del Concurso de Portadas 2015

Objeto del concurso

El objeto del concurso es la selección, por parte de la Asociación Cultural AwA (en adelante AwA), de la mejor ilustración propuesta con objeto de ser publicada en la portada.

Condiciones de participación

Podrán concurrir al concurso los originales que reúnan las siguientes condiciones y requisitos:

  • Está abierto a todas aquellas personas que estén matriculadas en cualquiera de las titulaciones (licenciaturas, grados, segundos ciclos, másteres, etc.) ofertadas por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, así como cualquier miembro del personal docente o el personal de administración y servicios adscrito a dicha universidad.
  • Las ilustraciones presentadas serán originales, inéditas y no premiadas ni pendientes de resolución en ningún otro concurso.
  • La temática será libre con tal que no sea ordinaria e hiriente para la integridad de las personas y los miembros de la UPM.
  • En caso de resultar ganadora, la ilustración habrá de estar rotulada en tinta negra, con trazo definido y escaneado con una resolución de 300 ppp.
  • Las obras galardonadas serán publicadas en la portada en el número de AwA reservado para ello. El convocante se reserva el derecho de publicar las ilustraciones así como otros que considere de calidad en antologías posteriores.
  • El concurso puede considerarse vacío.

Plazos

El plazo de presentación empieza desde el dia de la publicación del número de Awa correspondiente anunciando el concurso hasta el 25 de octubre a la medianoche de ese mismo dia.

No será necesaria inscripción previa. La documentación completa del concurso se encontrará en la página web (https://awaetsii.wordpress.com) desde el momento de su lanzamiento y podrá ser consultada libremente por cualquier interesado.

El ganador se hará público en el número siguiente al número anunciante del concurso. También se informará a los participantes del resultado mediante correo electrónico. Los ganadores se comprometen a prestar diligente la información necesaria para obtener la cuantía del premio, declarándose nulo en caso de no recibir ninguna contestación en quince días.

Premio.

Los premios de este concurso constaran de un único premio de 50 € al dibujo ganador en forma de una tarjeta regalo en una tienda a elección del ganador, ya sea Fnac, El Corte Inglés, etc.

Si el Jurado lo considerase necesario, se podrá declarar el premio desierto.

Documentación a presentar

Los dibujos se presentarán mediante el email de la revista (awa.etsii@gmail.com) indicando en el asunto “Concurso DIBUJO15”. En el email se adjuntarán los dos archivos que figuran en los anexos: en uno se presentará la ilustración para su valoración y en el otro archivo constarán los datos del concursante. En el nombre de los dos archivos figurará el pseudónimo del concursante.

  • Ejemplo: Archivo de datos: “Título”_“pseudónimo”_DATOS.pdf

  Archivo de ilustración: “Título”_”pseudónimo”_DIBUJO.pdf / .jpg

En caso de ser posible, a traves del buzón de la asociación (tercera planta junto al baño de chicas). De entregarse de este modo se entregarán dos sobres, uno con el dibujo firmado con el pseudónimo y un segundo sobre donde se adjunte la información personal del concursante.

QUINTO.- Jurado

El Jurado estará compuesto por los miembros de la Asociación Cultural AwA entre los que se encontraran presentes el Presidente de AwA y Secretario y Vicepresidente de la misma.

El 16 de noviembre de 2015 quedará redactada el Acta del Fallo del Jurado, que contendrá el dictamen razonado que lo fundamente, pudiendo cada miembro del Jurado hacer constar por separado las razones de su voto.

Serán funciones del Jurado:

  • Análisis de la documentación, la admisión definitiva de los trabajos recibidos y la propuesta razonada de exclusión de aquellos trabajos no admitidos.
  • Análisis de las propuestas presentadas y valoración de las mismas, pudiendo recabar a tal efecto los asesoramientos que estimen oportunos.
  • La vigilancia y el cumplimiento del anonimato riguroso con el que se deberá examinar la documentación.
  • La propuesta de resolución definitiva, el fallo que resuelva el concurso deberá ser razonado respecto a la propuesta receptora del premio y así quedará recogido en el acta.

Tras la firma del acta del jurado, ésta se hará pública.

El fallo del jurado será inapelable, pudiendo declarar el premio desierto si así lo consideran.

Derechos

AwA se reserva el derecho de modificar tanto en cuanto considere necesario, los elementos de la propuesta ganadora para adaptarlos al formato final que se utilizará en el número de la revista correspondiente.

El hecho de presentarse a este concurso supone la aceptación plena de las presentes bases.

Asociación Cultural AwA

¿Máster o no máster?

Antes de que empiecen los exámenes y más tarde de lo que debería haberlo hecho, hago una reflexión sobre este primer curso. Todos entramos en primero con ilusión, con ganas de descubrir qué nos espera, con entusiasmo por conocer gente nueva, en resumen, con ganas de aventuras. Pero no puedo engañarme señores, aunque me gustase sentirme como un novato, no podría aunque quisiese. Yo ya sé lo que es entrar con entusiasmo en un grado prometedor, que te hablen de “los de la superior” como una raza en vía de extinción, sentir que sabes más fluidomecánica que tu profesor y aun así suspender. En definitiva, yo ya he vivido una carrera de obstáculos, yo ya soy GRADUADO EN INGENIERÍA EN TECNOLOGÍAS INDUSTRIALES.

Además de este privilegio, tengo el honor de ser de la primera promoción del Proyecto Bolonia, esa promoción cobaya del estado español; soy el sujeto 10318. Por esto, el curso pasado, como muchos de mis compañeros me planteé: ¿máster o no máster?, esa es la cuestión. La decisión, en mi humilde opinión, se resume en hacer lo que a uno le gusta o en hacer lo que a uno le dicen que es lo mejor para su futuro profesional. Y yo, como si de un corderito se tratase, seguí al rebaño por no arriesgarme, al fin y al cabo soy ingeniero, yo no arriesgo, yo optimizo energía. La incertidumbre es una fuente de miedo que ha enfocado a las primeras generaciones hacia este máster, y las siguientes seguirán las costumbres de sus predecesores por las mismas razones. De esta forma, el sujeto 10318 del Proyecto Bolonia se encauzó por donde el lobby de ingenieros superiores quería que nos encauzáramos todos. Así que aquí me encuentro, en primero, en primero de máster.

Explicada mi situación, ustedes querrán que yo les explique por qué tomé la decisión de entrar en el máster, que les cuente la opinión de profesores y profesionales (las dos cosas no siempre son lo mismo) o que les ayude a tomar esa decisión con mi opinión. Pues siento decepcionarles, esa tarea es suya y de nadie más. Sin embargo, vengo a contarles a ustedes, alumnos, y a algún otro miembro del Proyecto Bolonia que le interese mi opinión, cuál es mi reflexión sobre este máster. Esta reflexión no es una verdad absoluta, aunque antes de escribirla he recopilado datos, preguntado opiniones a mis colegas y analizado la información con esa mente crítica que adquirimos al pasar por la Escuela.

Este máster se presenta como un complemento al grado para adquirir los conocimientos que nos permitan obtener todas las competencias de un ingeniero superior. Así que para introducir todos esos conocimientos de ingeniería en dos años han llegado a la conclusión de que la forma más efectiva de hacerlo es dividiendo las asignaturas en bimestres. Sí, “ahora con Ajax y Bolonia” es posible ir a clase y estudiar una asignatura de ingeniería en dos meses. Así que me pregunto, ¿realmente esa es la solución más inteligente? Aunque yo no haga parte de la generación de la Superior, creo no equivocarme al pensar que en dos meses no se puede poner en contexto un tema, analizarlo, entenderlo y examinarse de él. A los miembros del Proyecto Bolonia les pido que recuerden que somos estudiantes acostumbrados a extender asignaturas de un semestre en varios, no a comprimirlas. Dicho esto, quiero presentarles la asignatura clave del máster, esa que hará que todos estos años de ingeniería tengan sentido, llega INGENIA. Así que como el resto de mis compañeros, empiezo con ilusión UNA asignatura del máster y me encuentro jugando para ser más creativo y escuchando charlas de temas a los que no veo gran utilidad. De esta forma, como en el resto de asignaturas de la carrera dejo de ir a clase, o a lo sumo me asomo por la ventana circular de la puerta para ver cuánta gente hay, y en función decidir si entrar. En resumidas cuentas, he aprendido a optimizar el tiempo y si siento que la asignatura no me aporta gran cosa, pierdo el interés. Así que me pregunto, ¿está bien enfocada la asignatura Ingenia? Sí, pero no. La idea es buena, los proyectos son interesantes, pero a un ingeniero hay que ponerle a trabajar desde el primer instante con un proyecto, no se le puede tener dos meses mareando la perdiz. Me dirijo una vez más a los miembros del Proyecto Bolonia: recuerden, que nos han educado en el Grado para tener una mente crítica, así que llegado al máster no nos conformamos con chapuzas. Ustedes esperan cierto nivel de nosotros en el Grado, ahora nosotros esperamos cierto nivel de ustedes en el máster.

Analizadas estas dos situaciones, me pregunto por qué entré el primer día de máster con la ilusión inocente de un novato. No será por todo lo que he vivido en el Grado, no será por todo lo que he aprendido a desconfiar de una asignatura fácil, o por todo lo que sé que puedo esperar de la Escuela. ¡O quizás sí! Quizás sea por eso mismo, porque creo que esta es una gran Escuela, que tiene grandes profesores y muchas personas que quieren que siga mejorando. No dudo que la intención fuera buena, que se hayan esforzado en hacer el mejor máster posible en un espacio de tiempo corto. Pero no es suficiente. Han intentado estudiar un examen de Materiales en una semana y, como era de esperar, no lo han aprobado. Así que esta vez me pongo en su lugar, como profesor en una revisión y les digo: “Sé que les interesa la asignatura, pero tienen que estudiar más. Estoy seguro de que pueden hacerlo mucho mejor. Espero más de ustedes.” Así que esta carta no es una crítica, es una exposición de los errores para que puedan corregirlos en recuperaciones. Porque todos sabemos que en revisión no se sube nota, se va a pasar vergüenza por el mal examen hecho y se aprende de los errores para no repetirlos en julio.

Sujeto 10318

El señor de la tarima

Yo, mí, me, conmigo. Y unos pocos corazones levitando alrededor. En este número que parece un monográfico del amor, yo también tengo que hablar de ello. Pero del amor propio. Nos enfrentamos a uno de los problemas del primer mundo, de risa si se piensa, y es que nos hace falta una carretilla con la que ir arrastrando nuestro ego. Aunque últimamente la tecnología lo ha hecho algo más portátil y cabe enterito en un teléfono móvil. El progreso sirviendo a la humanidad.

Cada uno es libre de invertir su tiempo a la espera de qué dirán los demás, de revisar los en perfiles de redes sociales en busca del filón definitivo que capte la atención de sus congéneres. Bueno, tiempo si se quiere ser original, si no siempre puede recurrir uno a los clásicos morros, patas de playa, gimnasios y miradas pensativas hacia el gotelé del techo. El problema surge cuando se convierte en obligación el contemplar la eminencia y magnanimidad, sin haber preguntado, así a traición.

Me explico. No hay nada comparable a llegar a clase vestido todavía con alguna legaña y encontrarte a un señor que se supone que va a darte un temario, del que luego te tendrás que examinar, y percatarte tras media hora con la primera diapositiva de que te ha ido colando medio currículum así como si nada. Os voy a contar una anécdota… Yo trabajé… Yo dirigí… Yo conseguí… Nadie como yo…

Sales tras dos horas de clase dándote cuenta de que el temario, la verdad, aún no has pillado muy bien de qué va, y sospechas que ese señor de la tarima ha jugado con tus horas de vida. Entonces decides que puedes prescindir de esa clase, total ya te ha recomendado estudiar el temario mediante SU libro, el cual conseguirás de algún lugar más o menos legal en blanco y negro. Las fotos en color son para los pudientes.

El problema surge cuando el resto de tu clase, sorprendentemente, piensa igual que tú y se decide hacer una bomba de humo colectiva, llegando el profesor y viendo que solo fila y media de alumnado sigue asistiendo a sus fabulosas clases. Y le duele en su corazoncito. Pasa entonces una vil y traicionera lista de nombres, y mira que se dijo que la asistencia no es obligatoria, para dar algún tipo de beneficio a aquel estoico estudiante que ya casi conoce cada detalle de su vida profesional, y, por qué no, de la personal. Y aquí vuelve a intervenir el progreso. La rapidez de la tecnología hace que la clase milagrosamente vuelva a multiplicar sus estudiantes y mis sospechas se confirman: es el tipo de hombre que se alimenta de mi (nuestra) juventud.

Reflexionando mientras habla, no tengo claro si debería darme pena o no. Es una persona que precisa tanta atención como para sobornar veinteañeros para llenar auditorio, y apenas quiere enterarse de si lo que cuenta es realmente interesante. Es un intercambio de necesidades: la suya de público por la mía de facilitarme el aprobado.

Creo que en el fondo me da lástima. Digo yo.

Caballo sin nombre

Solo los amantes sobreviven

☑ Escribir algo parecido a una puta historia de amor

No se puede escribir nuestra historia de amor, decía él. Argumentaba que no se podía o, al menos, que él no sabía hablar sobre su propia historia de amor. Ella desconfiaba, le había visto escribir sobre cualquier tema sin aparente esfuerzo pero él insistía: puedo centrarme en un momento, puedo describirte, hablar del amor, pero no puedo contar nuestra historia. Piensa en una historia de amor, insistía: nuestra historia no se escribe porque empieza bien y acaba bien, y en esa bondad no hay literatura.

Esto es cierto, o era cierta su incapacidad para contar historias de amor. Es mucho más fácil la vida que la escritura, pensaba, es mucho más fácil reconocer el latido que identificar el pulso. Sin embargo, aquella historia se alimentaba de una sintaxis común y de una luz lejana, que podía trazarse como una estela: no todo en el amor es amor.

Cuando se conocieron, se quisieron conocer. Después, no sabría aventurar (pues no hubo forma de averiguarlo) si primero se conocieron y posteriormente se quisieron o si fue al revés. En esta ficción que ahora me veo obligado a desarrollar, él la conoció y la quiso, ella le quiso y también le conoció. Les gustaba, aunque no sé si por ese momento, la imagen (¿o era solo una sensación?) de que hay historias que empiezan igual que acaban: las historias de amor. El comienzo son dos desconocidos mirándose frente a frente y preguntándose: ¿qué hacemos aquí mirándonos frente a frente? ¿Quién eres? El final, porque siempre hay un final, llega cuando los mismos desconocidos, tras conocerse, terminan por desconocerse. Conocen sus excentricidades, sus gustos, sus rutinas, las pulsaciones del tacto y del sexo, el color de los abrazos y el ritmo (y frecuencia) de sus tristezas, pero terminan por preguntarse de nuevo: ¿qué hacemos aquí mirándonos frente a frente? ¿Quién eres?

Él no era especial ni mucho menos único. Ella le explicó algo que él ya sabía pero no de esa manera. Le explicó que por cada persona como él, habían vivido treinta personas antes que ya habían muerto, sin otro legado que sus huesos sirviendo como abono orgánico para la tierra, que el tiempo era mucho más amplio que su vida y que en él nada era especial, ni mucho menos, único. Ella pensaba lo mismo de sí misma, a pesar de que es complejo y vulgar desligar el propio corazón del centro del universo.

También tenían claro que aquello que vivían con pasión desmedida era completamente común. Se besaban mucho. Traté en una primera aproximación a la historia de inventariar los besos que se daban, clasificarlos por la zona del cuerpo, o por la localización, o por frecuencia, pero fue imposible acabar la tarea. Como anécdota, quiero contar lo mucho que disfrutaban de vivir en ese verso que no sé cuándo ni cómo conocieron: Te lloraré en la boca y también las piernas. Pensaban en las lágrimas como se piensa en la lluvia y creían, con una fe inusitada, que las lágrimas podían ser igual que los besos, o que los besos no eran tan distintos de la lluvia. En cualquier caso, como cualquier pareja, se besaban sin un patrón definido, pero sin duda, mucho, y, quizá, se besaban muy bien, aunque esto es solo una suposición.

Hacían el amor, pero muchas veces follaban y dejaban el amor para después del orgasmo. Llegaron a decir, o puede que se lo escuchara a otra pareja, que les gustaba tanto el sexo como los instantes de después. Y es cierto que esos instantes eran muy proclives a los excesos de la poesía. Había una tristeza extraña que les rozaba tibiamente en esa felicidad compartida. El lenguaje después del sexo, probablemente el lenguaje del amor, era el de las pieles desnudas, que es un lenguaje muy parecido al silencio. No sabría descifrar qué se decían, ni creo que ellos pudieran recordarlo pero, aquello era puro, como es puro lo que queda (la piel y el silencio) y vulgar lo que se pierde (el preservativo, el semen).

En definitiva, su historia era común, si es que es común que dos personas lleguen a conocerse, y era vulgar, pues se querían, en principio, como la gente se ha querido siempre. Se podría hablar de sonrisas clasificadas, de miradas con acuse de recibo, palabras de significado único, ridículos apelativos cariñosos, caricias polisémicas (también monosémicas), cervezas baratas, viajes en metro con banda sonora compartida, vacaciones de sol y sexo, inviernos fríos en compañía, domingos de peli, manta y mimos… Pero tampoco nada de esto les convertía realmente en una pareja única o reseñable.

Me vi obligado a contar una historia sin historia. Por momentos pensé que él tenía razón y que aquella historia no solo no podía ser contada sino que no debía serlo. Él tenía un corazón grande en sentido figurado y algo superior a la media en sentido literal. Ella tenía el pulso ligeramente acelerado y, quizá, un soplo, una insignificante arritmia. Nada de eso me indujo a pensar que ahí había una historia. Ni tampoco nada de lo anterior.

Sin embargo, la literatura (o la escritura, no sé, qué más da) no solo debe separar lo relevante de lo irrelevante, desbrozar las sutilezas que escapan a la acción. También debe, o debería, moverse por una suerte de justicia, y es justo reconocer que esta historia no es o no del todo como la he contado.

Volviendo a la imagen (creo que era una sensación) de los extraños que empiezan preguntándose quién es quién y terminan asegurando que no lo saben, que creían que sí pero que no lo saben, podemos identificar de dónde viene la luz lejana, que es ciertamente extraña y es, también sin duda, excepcional. En él y en ella no hay nada especial, en lo nimio de su relación reside algún tipo de belleza, pero nada extraordinario. No obstante, han conseguido juntar la soledad de él a la soledad de ella y que en vez de sumarse (la soledad de él a la soledad de ella) se hayan restado. No entiendo el álgebra ni el algoritmo, pero aquello es violento y maravilloso.

Él no logró nada, ni ella. Pero os aseguro que lo que han creado juntos es un universo impenetrable donde no es difícil ser feliz. No diría que es fácil, pero no es difícil ser feliz. Creo que eso rectifica la trayectoria del amor y también la historia. No hay un ciclo donde los desconocidos vuelven al punto de partida. Creedme cuando os digo, con el asombro de haber sido velado por esa luz lejana y extraña, que aquella historia de amor vuelve solo en parte, como una espiral, que regresa al mismo punto, pero en otro plano. La diferencia, lo que rige el cambio, es sencilla: el deseo. Ellos pueden perder todo menos, tal vez, el deseo.

En toda esta historia vulgar, y ahora entiendo también que increíble, reconozco una única verdad entre mucha ficción desdibujada. La verdad se rebela y se revela aquí con nombre de título de película y dice así: Solo los amantes sobreviven. Solo los amantes sobreviven, porque los he visto, he estado cerca y lo he sentido. Que el amor es líquido, permeable e infinitamente denso pero también se alimenta, o ellos lo alimentan, de un instinto de supervivencia donde estos dos desconocidos (para mí, para nosotros y para ellos) han demostrado que juntos saben ser no solo distintos, también mejores. La ley del más fuerte aplicada al amor pues toda esa fuerza que envidio ligeramente desde mi posición de escribidor no debe de ser otra cosa que la estela que deja el amor mientras se sobrevive.

“¿Quién eres y por qué es que te quiero? ¿Por qué tu cuerpo tiene siempre forma de pregunta?”

“No sé, tal vez, el deseo.”

PIJOAPARTE

La normalidad

Artículo nacido en una conversación de viernes corriente y clima casual en un banco a las puertas del metro con amigos no tan normales.

Artículo dedicado a V, J e I.

Frunzo el ceño mientras arrugo el labio intentando mantener el bolígrafo en precario equilibrio bajo mi nariz. Es una tarde aburrida.

-Dios,-oigo maldecir a V al otro lado de la mesa- esto no es normal.

-¿Qué no es normal, V?-pregunto como de forma automática sin dejar de mirar ese punto fascinante de la pared.

-Este dichoso problema- dice mordiendo el bolígrafo.

J pasa de página e I sube el volumen de su música. Yo sigo arrugando el labio y el Bic se balancea.

-¿Qué te hace pensar eso?

Por el rabillo del ojo veo que J ya no mira el libro.

-¿Qué?-dice V terminando de desconcentrarse.

-¿Por qué dices eso? ¿Qué tiene ese problema que no sea normal? Al fin y al cabo ¿qué es normal?- le pregunto dejando la pared para centrar mi atención en V.

J nos presta toda su atención.

-¿Qué?-Vuelve a preguntar V.

-¡Oh! ¡Yo sé!- dice J entusiasmado por la pregunta existencial. Le encantan estas cosas.

Le sonrío.

-Di, ¿qué es?- le digo.

J se cruza de brazos y cierra los ojos pensando bien cómo formular su respuesta. –Bueno, una amiga (M) una vez me dijo que “normal” es una representación de lo que piensa la gente, de lo que se considera “normal” como aceptable o conveniente. Pero esa es una visión muy general, y yo creo que lo “normal” es algo más personal. Al fin y al cabo es subjetivo, ¿o no? Personas distintas consideran normal cosas distintas. Y cuando muchos individuos tienen una idea parecida de “normal”, la cohesión de todas esas ideas compartidas es lo que se entiende como Normal en un aspecto más general.-termina satisfecho con su improvisación.

-¿Como un normal general y un normal particular?- enseguida le pregunto.

-¡Exacto!-exclama J.

-¡Woah! ¡Un momento!-salta V alzando las manos y mirándonos del uno al otro-Qué dices de cohesión de ideas, ¡lo “normal” es el sentido común! No te discuto que pueda ser diferente según la persona, pero el sentido común que vale al final es el de la mayoría. De hecho, lo que forja la “normalidad” es la tendencia de la mayoría.

-Discrepo- dice J, reclinándose en la silla- Es evidente que no nacemos con ella, y es claro que cada uno se forja su “normalidad” a partir de lo que observa, personas, comportamientos, nuestra educación, etc…

-En eso estoy de acuerdo- asiente V.

-… y puede ir cambiando según vamos creciendo, aprendiendo y viviendo… -continúa J.

-Ajá- asiente V de nuevo.

-… pero creo que el individuo tiene siempre la última palabra.

I saca punta al lápiz al final de la mesa y sus pulseras tintinean. Me extraña que esté tan callado.

-¿Qué quieres decir?- insiste V, enfrascado en la conversación, el problema olvidado hace ya rato.

-Bueno, – dice J mientras se reacomoda en la silla – creo que a lo largo de nuestra vida observamos diferentes “normalidades” pertenecientes a otra gente y las comparamos decidiendo cuál es más válida en función de la nuestra propia. Creo que es un error entender la “normalidad” como algo único para todos, como unas reglas fijas, me refiero. No, la “normalidad” realmente válida es la particular.

Viendo el momento adecuado para intervenir, carraspeo llamando la atención de los filósofos.

-No corras tanto, J- le digo amistosamente- no puedes ir y tirar al suelo a la mayoría así como así.

-¿Tú qué opinas?-me pregunta V.

-Para mí lo general y lo particular están estrechamente relacionados. Me refiero a que la “normalidad general” no es más que lo que muchos individuos coinciden en que es normal, y al mismo tiempo los individuos están continuamente siendo influenciados por la generalidad, por lo que tienen tendencia a considerar normal la generalidad. ¿No lo veis? ¡Es una pescadilla que se muerde la cola!

J me observa un momento y dice – Sí, tienes razón.

-Todo eso está muy bien y todo lo que queráis, pero…-V nos mira con atención- todavía no sabemos qué es normal.

Silencio.

I suspira, deja el subrayador y se quita los auriculares.

-Normal soy yo -dice  apuntándose al pecho- y vosotros, malditos, que no me dejáis estudiar, sois los extraños.

Más silencio mientras J y yo le miramos con la boca abierta. V consigue mantener la compostura.

-¿Me estás llamando rara?-le digo mirándolo de arriba abajo.

-Sí, y te lo voy a argumentar y todo – me dice con la plena confianza del que sabe que tiene razón – porque yo, en la normalidad tal y como yo la entiendo, soy el máximo representante. Y luego estáis los demás – añade señalándonos con la mano – en vuestros distintos grados de rareza.

-Woah- se me escapa, tratando de asimilar la idea.

-Quiero decir – añade I – más normal que yo no hay nada, ya que lo que es normal es lo que yo decido. ¿Qué pasa cuando mi normal entra en conflicto con el normal general? ¿Soy raro? No, yo soy normal, es el mundo el que es raro y no al revés.

-¿Pero no se puede ser normal  y raro a la vez?- pregunta J.

I se encoge de hombros – Si entendemos raro como diferente, yo pienso que lo raro puede ser normal, sí, si lo que uno hace no se ciñe a lo que la mayoría estipula, eso no implica necesariamente que ese uno esté ni equivocado ni trastornado. Lo raro, lo diferente, puede ser lo normal.

-Es como si el yo fuera el cero en la gráfica-añado.

I asiente energéticamente – Exactamente. ¿Estoy en lo cierto, estoy equivocado? No importa realmente, el yo es una referencia, el cero en la gráfica como tú has dicho, con el que evaluamos el mundo. El yo, aunque cambie, va a seguir siendo yo, sigue siendo el cero aunque con el tiempo el cero cambie y se reajuste.

-Oye y… – empieza a decir V mirándose las manos – ¿Puede haber gente igual de normal que tú?

-Pues yo voy a decir que sí, de hecho nuestro normal particular condiciona nuestra relación con otras personas, así que me voy hasta a atrever a decir que aquellas personas con las que más compartes la idea de “normal” son con las que más afín eres. No digo que sea algo necesario y suficiente pero al fin y al cabo ¿cómo se puede mantener una relación con alguien con quien no compartes ideas? – expone J.

-Ummm – murmuro pensativa – ¿La normalidad te une a otras personas? Eso sí es interesante… sí, yo también voy a decir que sí.

-Y por otro lado está esa gente que se conoce por estar obsesionada con ser amigo de todo Dios –dice V- o “gente obsesionada con la aceptación social” para los amigos.

-Ya, es como estar intentando compartir normalidad con todo el mundo,- digo – es imposible.

Una pausa en el aire mientras todos reflexionamos.

-Estoy empezando a preocuparme seriamente con esto de la normalidad-dice J frunciendo el ceño.

Me río – Tú sí que no eres normal – le digo.

-¿Sabéis qué no es normal?- pregunta al aire V- Este problema.

Weaboo

El tío que me rechazó por decir que los navarros se creen casi vascos

Me fui a Pamplona pensando que seguía en España y no. La división entre si eres del Opus, de los otros o bizco de Tinder, pero todos borrokas. A Julen, que ni era extranjero ni era español, le rompí el corazón con un adverbio y saqué el mechero a modo de velita, a modo de losiento adiósmuybuenas y llegué a un baño (centro social nocturno) donde entre jeringas y condones me hice un nuevo amigo que decía que Madrid guay pero que si venía de visita nos regalaba una bomba y yo que si la paz y el amor y la fe en la humanidad y lo bonito que es el mundo y cuánto alcohol me sobra al hablar. Luego la paz se convirtió en violencia y el amor en lágrimas después de (no) correrme por intentar versionar a Nacho Vegas demasiado fuerte y Pamplona siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido y yo huí llevándome de recuerdo algún moratón. Todo bien, todo bonito pero qué difícil eso de follar. El me gustas pero no puedo del domingo por Whatsapp. Y Whatsapp que es como la religión: el opio del pueblo. Qué importante soy que en media hora me han llegado doscientos, tía pues yo ahora estoy en el grupo de los guays de la uni y anoche no salí pero estuve hablando con él mucho rato. Los pecados dejan de serlo si te lo escribo y los problemas se vuelven más locos, menos humanos, más universales. La justicia que lo impregna todo y solo nos deja unos pulgares más gordos y mi otra huida. Así que salí a la vida real sintiéndome desnuda sin la otra, sin saber dónde fijar la mirada sin la excusa de mirar el móvil y como por arte de magia escuché la rima definitiva, digna de aparecer en algún paso de cebra y en muchas portadas de feisbuc y decía así: “Verde lila, te quiero pila”. Me llegó tan dentro (primero la rima) que decidí que si mi perfil de Tinder merecía una descripción debía ser esa para estar a la altura de las vidas ajenas e interesantes llenas de fotos subidos en elefantes, de espaldas en acantilados y haciendo paracaidismo. Me fue tan bien que de los cinco matchs, tres me borraron y uno me consideró una zorra única porque a todas las demás se las había follado. Así que de nuevo huida a la montaña a buscar la paz mundial. Que empiezo a pensar que tal vez no exista.

Pi

Ciento sesenta y ocho

 

Los meses pasan y la ETSII va dando dosis de realidad y trabajo duro a partes iguales, la semana empieza con uno o dos exámenes que son necesarios si no quieres tirar la continua y todo el mundo rosa que nos pintan en cada presentación de una asignatura Bolonia, pero al pasarlo a la realidad se han olvidado de darle color y… ¡Ahí estamos! Lunes tras lunes empezando una bonita semana deseando que llegue el descanso del viernes para ponerse con el lunes. Un poco buclado nuestro paso por la universidad. Solo escribo estas líneas para dar un poco de color a nuestro día a día, que por lo menos yo me resisto a que sea gris.

Hace algún tiempo, un buen profesor, en una de esas actividades que nacen de la pasión en lo que se hace y se salen del guión aunque cuenten con pocos alumnos, nos decía que todos compartimos el número ciento sesenta y ocho, independientemente de nuestra edad, sexo, situación, características, etc. Tras un lacónico silencio  nuestro profesor dijo: “¡Las horas que tiene una semana y que cada uno elige en qué emplearlas ya que somos dueños de nuestros actos!”. ¿En qué empleamos nuestro tiempo? ¿Gastamos nuestras horas en algo que nos gustaría cambiar? ¿Y si hacemos algo diferente? Una de mis opciones para hacer algo diferente es el voluntariado. Buscando una causa solidaria en la que implicarme y no caer en la caridad, encontré por casualidad Soñar Despierto.

Soñar Despierto es una fundación sin ánimo de lucro que funciona simplemente con personas que dedican parte de su tiempo para intentar hacer un poco mejor la vida de muchos niños y jóvenes que no tienen la posibilidad de crecer en un ambiente adecuado. Cuando buscaba información leí que Soñar Despierto es querer cambiar el mundo y que el mundo te cambie a ti, la verdad es que no puedo estar más de acuerdo. Empiezas como voluntario en un centro de acogida con la intención de ayudar en los deberes, enseñar buenas conductas y colaborar en lo que se pueda, pero es mucho lo que te enseñan los niños a ti. Es increíble cómo puedes volver a reír, a perdonar, a conformarte con poco gracias a pequeñas personas que te abrazan, te agradecen, te sonríen y que forman parte de tu historia mientras tú intentas hacer un poco mejor la suya.

Mi experiencia tras varios eventos de Soñar Despierto y como voluntario semanal del proyecto Amigos para siempre, me ha supuesto tan solo tres horas de ciento sesenta y ocho a la semana, lo cual no condiciona un plan semanal lleno de clases y prácticas, salir con los amigos o practicar deporte. Además de eso también me ha supuesto salir del entorno habitual en el que muchas veces hay mentiras y apariencias, descubrir otras realidades, conocer buenas personas que dedican su tiempo a ayudar y sentir que participas en algo bonito que apuesta por un futuro mejor. “Educad a los niños y no será preciso castigar a los hombres”, Pitágoras.

Después de unos cuantos meses y tras tener que dejar el voluntariado semanal por motivos de horarios y de organización de la residencia infantil, aunque seguiré colaborando siempre que pueda, me siento con la necesidad de compartir un poco esta bella experiencia que deja huella. “Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano”, Martin Luther King.

Poco a poco una persona que quiere cambiar el mundo se da cuenta de que los cambios residen en los pequeños detalles, en fracasar para mejorar, en hacer un favor, en luchar por algo justo. En una profunda crisis no solo económica, hay motivos para sonreír y ser optimistas porque yo soy de los que creen que lo que viene, movido por la creatividad y el ingenio, será mejor que lo que había.

Son necesarios esos momentos de introspección para salirse del guión y espero que a quien haya aguantado  a leer hasta aquí se le aparezca una sonrisa en la cara al pensar que siempre hay alguna nueva intención o actividad que se puede acometer si se quiere emplear tiempo en algo diferente, se puede buscar una razón que motive y es posible ayudar a mejorar lo que nos rodea y a nosotros mismos . Así que nada, coged la caja de pinturas y dadle un poco de color a la semana. La proactividad siempre que se busque un equilibrio es una actitud muy positiva. ¡Mucha suerte a todos en la Escuela y en las ciento sesenta y ocho!

Esto es un poco tonto pero en fin

Hace un tiempo conocí a un chico de ojos oscuros y tremendamente guapo que me quitó el aliento. Fue mi chico de fuego. En la distancia atraía mi mirada y mis ojos le seguían sin esfuerzo distinguiéndolo entre la multitud con la facilidad propia de unos ojos enamorados, y en su cercanía mi piel ardía mientras el corazón me palpitaba en los oídos. Ardiente y fogoso fue mi amor por mi chico de fuego del que tuve que apartarme para no terminar calcinada.

Tiempo después conocí a mi chico de dulce, menos guapo pero mucho más listo y yo le contemplaba ensimismada mientras me hablaba y me hablaba de cosas que yo todavía no conocía. Mi chico de dulce era cálido como una suave chimenea en invierno y sus besos breves y excitantes hacían que se me enroscaran los dedos de los pies. Fui una tonta. Así que cuando encontré el agrio relleno bajo aquella cobertura de azúcar y las circunstancias me brindaron la oportunidad, me fui.

Aquello me dolió profundamente y me siguió doliendo durante mucho hasta que un día me susurraron una sonrisa al oído y mi corazón volvió a volar. Así fue como conocí a mi chico de cielo. Sus rasgos eran especiales, para gustos peculiares dirían, y aunque mi chico de fuego había sido mucho más atractivo, los ojos oscuros le sentaban mejor a mi chico de cielo, unos pozos negros donde me sumergía y revivía sueños. Durante mi tiempo a su lado mi risa llegó muy lejos y muy alto. ¡Ay, cuánto quise a mi chico de cielo! ¡Mucho más que a ningún otro antes!

Desgraciadamente, el tiempo separó nuestros caminos y terminamos olvidándonos.

Mi boca tardó en volver a suspirar, pero cuando lo hizo, lo hizo por mi chico de muchas preguntas. Un amante del viento y el balón, dueño de las curiosidades y dudas con las que me bombardeaba continuamente. Al principio me resultó molesto, pero aquella sonrisa provocativa con la que me retaba a saber la respuesta acabó por hacer que me hirviera la sangre en las venas. Mucho tiempo duraron sus preguntas y mucho tiempo estuve respondiéndolas pero al igual que con mi chico de cielo, lamentablemente nuestros destinos se descruzaron y cada uno partió en busca de nuevos horizontes.

Dos años y muchas cosas han pasado desde entonces y ya no echo de menos a mi chico de cielo ni a ningún otro. El tiempo pasa y el corazón sana. He cambiado.

Hoy mi corazón ya no late por nadie más que por mí, y aunque mis ojos buscan y siguen a mi chico de aguarrás y mis suspiros son para él, mi corazón aprende a latir por nadie más que por mí. Porque veréis, mi chico de aguarrás no me quiere. Final trágico supongo. Así que mientras debatimos sobre lo que es y no es, mientras me mira con esos ojos y hace mi sonrisa danzar, trato de ignorarlo todo, porque al fin y al cabo nadie quiere un amor no correspondido. Y así mi corazón aprende a no palpitar.

Sin embargo, la vida es así, el tiempo volverá a pasar, todo cicatrizará y volveré a olvidar. Este no es el final, queda mucho que contar.

Sí tengo que decir que, les guste o no, forman parte de mí ahora y los llevaré conmigo siempre, sus palabras, sus roces, lo bueno y lo malo, forman parte de mi equipaje ahora. Los llevaré conmigo mientras sigo haciéndome más fuerte para que me hagan compañía mientras busco qué más tiene el mundo que ofrecer.

Secret agent W

 

¿Otra vez?

Giro y giro. Una caída vertiginosa plagada de negros y grises. No sé cuándo he llegado al final, pero ahora salto por amplias llanuras, todavía oscuras. -¿Qué pasa?- me pregunto- ¿Por qué no funciona?- Hay dolor, bastante cerca. ¿Alguien llora, acaso? Hay una atmósfera que me molesta, que me oprime y no me deja respirar… Y entonces entiendo que algo no ha salido bien. Mi realidad se estremece entera, y noto rasgarse los sueños que no he tenido todavía. Creía que lo haría bien. Sinceramente, así lo creía. Tanto sacrificio en vano. Tantas emociones, volcadas en momentos llenos de fuerza y energía, en los que pensaba que nadie se atrevería a desafiarme. Tanta confianza en mí, depositada, que solo ha servido para terminar el trabajo que me juré impedir. ¿En quién me he convertido? Mi espíritu corrompido es el que maneja los hilos de esta terrible partida de ajedrez. Soy un espectador. Un simple espectador. Antes también lo era, es verdad, pero no consigo recordar por qué empecé esta batalla. Mis recuerdos ya no son los que me acompañaron durante tanto tiempo, los que otros dicen que viví. ¿Por qué quieren meterme ideas en la cabeza? No…son…como…yo. Nunca lo serán. Creo que antes yo no era así. Puede que me estén intentando confundir. No dejo de repetirme: “Después de todo lo que hice”. Pero tampoco tengo una idea clara de qué ocurrió. Creo que nunca más tendré nada claro. Solo veo sufrimiento y tristeza. Ya no me importa lo más mínimo hacerles caso. Ya no tengo ganas de hacer nada por ellos. Aprenderán a temerme, a obedecer a aquel que les liberó y eliminó su yugo. Nada se interpondrá en mi camino, nunca más…

(…)

El pueblo agonizaba bajo la oscuridad una vez más. ¿Qué fue de aquel que se alzó entre nosotros para acabar con esto? Todos echamos de menos retozar en los campos de primavera y las buenas compañías sin compromiso. La luz que inundaba antes nuestros corazones ha sido sustituida por miedo y desconfianza, y la vida maravillosa que nos garantizaba la salud de la que disfrutábamos se ha tornado opaca e insípida. Los instrumentos ya no son capaces de producir nota alguna. La música fue lo primero que sufrió las consecuencias de este terrible mal. Algunos de nosotros sabemos entonar todavía trozos de canciones antiguas, en algún momento llenas de vitalidad y potencia, y ahora vacías, secas como la cáscara de una nuez. Casi se puede ver el color abandonar nuestros vidriosos ojos. Una realidad en escala de grises. Una realidad con la que estoy dispuesto a acabar.  Nadie más se ha decidido todavía y no voy a esperar a que me lo pidan. He elegido mi destino y avanzo hasta Él. En su gran telaraña de discordia, me esperaba. De alguna manera nadie podía esconder sus pensamientos de Él. Avancé todo lo que me pareció prudente para estudiar su respuesta. Su figura se desdibujaba en la penumbra, o quizá Él era esa penumbra en la que se desdibujaba todo lo que creíamos conocer. Esperaba ver soberbia, odio y avaricia en sus ojos, pero lo que me encontré al mirarle directamente a la cara fue mucho, mucho peor. No vi NADA más allá de esas pupilas. Una inmensidad deshabitada. Una vida segada por la voluntad que le había valido la pérdida completa de su identidad. No podía imaginar qué le había llevado a ese estado. ¿Era Él? Ya no estaba. Solo Eso se interponía en mi camino. Y en el de todos. Decidido a acabar con lo que había empezado me abalancé sobre lo que quedaba de Él. Y todo comenzó a girar y girar…

IRONFOWL

El juego del ser

¿Qué somos?

¿Qué seremos?

¿Qué fuimos?

Ahora me doy cuenta de que no fuimos nada,

Por lo que ni somos ni seremos.

Dos desconocidos destinados a perdernos,

A olvidarnos.

Duele, duele porque ni fuimos,

Ni somos, ni seremos.

Duele porque podríamos haber sido.

Pero lo que hubiera sido ya no será, ni fue.

¿Qué hubiéramos sido?

Nada, porque al no ser ahora ni hubiéramos sido,

Ni seríamos, ni seremos.

Quizás hubiéramos sido, si no fuéramos.

AMG

Támesis

Muchas diferencias. En eso nos distinguimos (la mayor parte de las veces). Sin embargo, hay diferencias entre nosotros que apenas se pueden apreciar, pero están ahí. Suenan. Dan pistas de su existencia. Rugen cuando nadie presta atención. Desde el principio lo sabías, pero no lo querías saber. Tememos al odio y al rechazo, así como lo que nos revelarán. También nos aterra la indiferencia. Mezclamos nuestros colores en los ríos de tinta de los demás buscando, siempre buscando, atisbos de cercanía, lazos y personas con las que poder llorar tranquilos. Pero nos podemos hacer daño por dentro. Siguen estando ahí, en alguna parte. Y ya te vas abandonando a la realidad de esas pequeñas diferencias que han aprovechado que no mirabas para contaminar tus sentimientos, tus percepciones, tus sueños y tus ambiciones. No te asustas pero no ves salida alguna. Estás atrapado en tu propia jaula. La que construiste para defenderte de… Espera, el tiempo se ha parado, irónicamente. Aunque el sudor frío te recorre, sientes arder tu espalda. A lo lejos ves por dónde llegaste, pero no te engañas. No vas a volver por ahí. Has llegado muy lejos. Ahora sabes qué hacer. Sin miedo. Eres diferente y tremendamente consciente de ello. Solo, caminas por prados verdes, dueño de tu voluntad, acorde a tus impulsos y merecedor de la luz de tus estrellas.

IRONFOWL

Editorial AwA 84

Ya estamos aquí. Nuestro regreso se ha hecho esperar, pero la miel no está hecha para la boca del asno y hemos considerado darnos un tiempo con nuestros lectores para que, primero, nos sean infieles, después intenten olvidarnos y, finalmente, acaben solos y echándonos de menos. También nosotros, en este tiempo, nos hemos dedicado a digerir nuestro propio éxito. Con una de las portadas más comentadas de la historia del panorama editorial del universo, casi morimos de éxito. Era gracioso, viéndolo con perspectiva, la rutina y el rito que llevamos a cabo durante los días de gloria: nos reuníamos todos los miembros de AwA en nuestra salita del tercer piso y esperábamos el feedback de los lectores. Cuando entraba un simple retuit nos levantábamos todos de los sofás y nos abrazábamos emocionados; cuando escuchábamos desde el pasillo algún comentario exaltado (todo lo oímos, desde las tripas de delegación hasta el corazón del ascensor) acerca del acierto de la revista, en completo silencio, volvíamos a mirarnos a los ojos, y felicitarnos en un acto puro de amor, quizá el único.

Pero basta ya de regodearnos en el pasado. Hemos preparado, con el amor que nos sobró, un número para deleite de nuestros fans. Para empezar, denunciamos una prohibición vil y enfermiza en nuestra portada. Si antes de que llegara a tus manos la revista, todavía no te habías enterado, algo estás haciendo muy mal y tal vez deberías replantearte dónde has estado estas semanas atrás. Alguien, el Sr. X por ejemplo, el cual, por lo que nos consta, es totalmente ajeno a Cojumar-cafetería, y más bien del aparato de gestión de la Escuela, ha decidido que está feo (sic) eso de que se pueda comprar una cerveza y beberla al solecito. Conclusión: prohibida la venta de cualquier tipo de bebida alcohólica para su consumo fuera de la cafetería. In other words, WELCOME TO LEY SECA ERA.

La prohibición, tan repentina como poco anunciada, se entiende que es una cuestión de higiene social. El problema no es que no haya sitio para comer, que hayan quitado una multiusos para ampliar la cafetería, que la promesa del director de la Escuela a los alumnos fuera ampliar las plazas de parking (y no se cumpliera), que las clases estén abarrotadas, que la biblioteca no abra los fines de semana, que los profesores no tengan incentivos y estén desbordados, que hayan aumentado las tasas hasta casi el doble en cuatro años, que hayan impuesto un límite más que ajustado para las plazas de acceso al máster, que no se diga del todo la verdad en la charla de acceso al máster, que el alumnado sea cada vez mejor (mayor nota de corte) y cada vez más pasivo, que el plan de estudios sea un absurdo desbarajuste en un intento malogrado de contentar a todos los actores… El problema es que se ven cervezas fuera de la cafetería. Y es esto, esta prohibición mínima, terriblemente bonita y práctica porque ilustra muy bien dos cosas: la caída libre de prestigio de la Escuela y un aparato de dirección tan activo como inútil y desenfocado.  Ay, la tragedia griega, ay, que he perdido la gracia y ahora solo soy una plañidera muy quejica. Ríanse, de mí o de la Escuela, por compasión, hermanos, pero no queda otra.

De todas formas, la revista es mucho más que su portada, no seáis míseros y ¡se lea, leñe! Que va a ser la última del año y prometemos dejaros con el frío de las cosas que se acaban y con el calor habitual de nuestros contenidos. Por lo que se ve, somos muy de Neruda en AwA cuando explota la primavera y os escribimos de coraçao a coraçao. Desde la teoría a la práctica, desde el latido de la poesía al humor emocional de Tinder y la violencia interprovincial. También hay una prosa más cercana y analítica, del día a día, de conversaciones a la hora de comer, reflexiones sobre pedagogía universitaria, sobre lo que ha supuesto el primer año de máster. Se habla de alienación, de introspección…  También hay espacio para proyectos y vida fuera de las aulas, que se presentan y que incluso son una oportuna llamada a la acción.

Un poco lo de siempre, se publica lo que nos llega y estamos encantados. Con libertad, sin censura. Artículos mejores y peores, dibujos más o menos acertados de la gente de la Escuela para la gente de la Escuela.

Pero también (lista de emoticonos tristes de WhatsApp) hay una realidad latente en la redacción. Somos pocos y el año que viene seremos (o serán) todavía menos. Ya habéis notado esta gran ausencia de revistas en el segundo semestre y esperamos (del verbo esperanzar y no esperar) que haya sido una falsa señal de alarma y no un claro síntoma de que AwA se apaga. Desde este humilde editorial os animamos a uniros más activamente, creo que todos aquellos que lo han probado, están más que orgullosos de formar parte de AwA y sería una pena que este proyecto aka “chorro de aire fresco” se muriera. De nuevo, el agónico grito de ¡AwA se muere! Señores, señoras, pónganse las calzonas y las tanguitas por fuera (sic) y rescátenla, superhéroes. ¡Disfruten!

Carta a un profesor de ingeniería

Buenos días.

Lo primero, comentarle que no vengo a esta revisión con el objetivo de rascar esos puntos, ni de conseguir un aprobado inmerecido. Solo vengo a mostrarle la realidad.

Tras meses y meses estudiando su asignatura, queriendo aprenderla y conocerla, no buscando solo aprobar, sino saber más. Sacrificio tras sacrificio, tardes del fin de semana estudiando durante todo el cuatrimestre y dejando de hacer otras cosas por tener tiempo para estudiar esa asignatura (que conlleva más horas de las asignadas por créditos… muchas más) me encuentro con que llego al examen final, habiendo mantenido un trabajo satisfactorio durante el cuatrimestre, y usted decide cambiar el formato de examen a uno “más complicado” (palabras suyas) sin avisar.

Tras el susto inicial, consigo realizar el examen y salir medianamente contento con mis resultados. He trabajado duro y no debería preocuparme (aparentemente entiendo y manejo la asignatura).

Pero publican las notas y me encuentro un resultado mucho más bajo del esperado (obviamente suspendido) y, para completar la experiencia, me encuentro con una corrección más que injusta, seguida de comentarios contra mi inteligencia por su parte.

Pero, como ya he dicho, no vengo a que usted me suba la nota, vengo a contarle que no podrá conmigo. No conseguirá que le coja asco a algo por lo que he luchado por muy difícil que usted haga el camino. Porque si estoy estudiando esto es porque yo lo he elegido, y porque me gusta. Usted podrá hacer lo imposible porque suspenda, pero le diré, que cuando esté cursando por enésima vez su asignatura, cuando haya tenido que gastarme hasta el último céntimo en pagar esa matrícula y cuando ya me inyecte en vena todo su temario… usted no tendrá por donde cogerme desprevenido y con una sonrisa en mi cara, que mantendré durante todos esos años, sabré que le he ganado.

EL INSÓLITO DESCUBRIMIENTO

Los perros chapoteaban en la orilla del lago incansablemente, jugando uno con el otro, una y otra vez, un paisaje de idílico ensueño que parecía no acabar nunca. Se encontraban debajo de la intensa niebla que se había ceñido sobre un pequeño pueblo llamado Ballydehob, al sur de Irlanda, donde se sitúa esta historia.

Los dos caninos eran dos impresionantes Huskies Siberianos, blancos como dos copos de nieve. El invierno ya estaba bien encaminado y unos tristes menos cinco grados centígrados hacían el aire casi irrespirable.

Los perros parecían cansados de tanto jugar y salieron del pantano, junto a su dueño, siguieron andando en aquél  paisaje de bosque encantado.

Al cabo de un rato Lesley perdió de vista a los perros y en cuestión de minutos se empezó a asustar ya que no era normal que hicieran esto, siempre iban pegados a su dueño.

– Kira, Obi, venid aquí ahora mismo, ¡venid aquí! Gritaba él con todas sus fuerzas y perdiendo el aliento.

Seguía llamándolos, cuando a lo lejos, bajo un árbol, vio la silueta de los dos perros, en torno a algo que no podía ver debido a la espesa niebla. A medida que se fue acercando le pareció que estaban comiendo algo, “quizás un conejo”, Lesley se acercó aún más y golpeó el lomo a Ovi consiguiendo que retrocediera y dejara el  objeto al descubierto.

Cuando Lesley vio lo que estaban comiendo, un fuerte escalofrío recorrió su cuerpo de pies a cabeza, dejándolo inmóvil e incapaz de hablar e incluso de respirar, miraba atontado aquella extraña esfera.

Lo que Lesley tenía ante sus ojos no era ningún conejo sino una cabeza humana, aparentemente de mujer, pero destrozada por las acometidas de los perros y los numerosos golpes propinados por algún arma punzante. La cabeza se encontraba separada en su totalidad del cuerpo, que no parecía a la vista.

Lesley, quien continuaba paralizado contemplando aquella dolorosa escena, en un golpe de fuerza, sacó el móvil del bolsillo y marcó el 112.


– QUINTANA

Poemas bilingües

Tempus Fugi:

Life is escaping
Running so fast
Running so fast
So that I can’t catch it
Sometimes it is all for naught
Are you ready to live? 

The leaves are falling
Again and again
And I keep running forward
Chasing after time

Are you ready to die?

 And I don’t really care
I cannot really wait
The dame is catching up
So let’s live fully
Let’s live loud
Let’s live now

 

To you:

Shining stars of the night
For you I thought to get
And with pretty white light
Fill your eyes each
I’m telling you dear
I’m a rich man, rich
While you keep me near

Gold and moon I’d steal
If it’s you I can kiss
Love the sound of the drip
Of my name on your lips
Anything else I don’t need
When you hold me dear

Let’s live forever, you and me
I’m telling you dear
I’m a rich man, rich
Vaster fortune does not exist

Lonely:

Silence silence
Sound that is timeless
Mute that gets louder
It’s all too violent

Does god exist?
Let’s make a list
Of those who subsist
Can I be missed?

 Is this all I’ll ever do?
It’s not a problem of two
A lone, left shoe
Is god alone too?

 

One side love

Your voice it’s like salt
While you walk you waltz
It’s all so pretty
It’s all so nice
You keep dropping pieces of my heart

Too bright is the sun
It shines when you smile
It’s all so pretty
It’s all so nice
You keep chasing dreams across the land

 Can’t you see me stand
With an aching heart?
It’s all so pretty
It’s all so nice
I keep bleeding while watching you run

 

Libertad:

Corremos, corremos
Nada puede detenernos
Gritamos, gritamos
Nada puede aplacarnos
Volamos, volamos
Nada puede derribarnos
Amamos, amamos
Nada puede alcanzarnos

Ser o no ser:

¿Qué somos?

Pues no somos

Solo fuimos y tal vez seremos

Pero no somos

Sino estamos siendo

Y cuando somos

Ya no somos

Porque entonces fuimos

Y lo que fuimos no seremos

Porque no seremos lo que ya fuimos

Tal vez un seremos parecido

Pero jamás el que ya fuimos

Porque entre sido y no sido

Estamos siendo

¿Entonces?

¿Eres más de lo que ya fuimos?

¿O serás más de lo que estás siendo?

 

Let’s not cry

Ready to start the conquest of all spaces

All the stars shall be mine

 

It’s all in the blood line

Who cares about all the faces

It’s I who wins all the races

Who is I, me, divine

 

Above the good and the malign

Standing with all its grace

Let’s not cry for human race

In gold, cold, mold it shines

 

Ready to start the conquest of all spaces

All the fates shall entwine

 

Repentance

Are we free or are we coerced

We are desperate, we are deeply immersed

Human nature cannot be reversed

As History once again is retraced

As if bound by chains that interlace

Again hell visits, injustices converse

Running in the landscape, four horses

Reaching for stars, for universes

Falling, defeated, perverted

Then the tape recommences

Wish it could be different, same blank verses

Can’t escape history, can’t escape its curses


– Weaboo