El tío que me rechazó por decir que los navarros se creen casi vascos

Me fui a Pamplona pensando que seguía en España y no. La división entre si eres del Opus, de los otros o bizco de Tinder, pero todos borrokas. A Julen, que ni era extranjero ni era español, le rompí el corazón con un adverbio y saqué el mechero a modo de velita, a modo de losiento adiósmuybuenas y llegué a un baño (centro social nocturno) donde entre jeringas y condones me hice un nuevo amigo que decía que Madrid guay pero que si venía de visita nos regalaba una bomba y yo que si la paz y el amor y la fe en la humanidad y lo bonito que es el mundo y cuánto alcohol me sobra al hablar. Luego la paz se convirtió en violencia y el amor en lágrimas después de (no) correrme por intentar versionar a Nacho Vegas demasiado fuerte y Pamplona siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido y yo huí llevándome de recuerdo algún moratón. Todo bien, todo bonito pero qué difícil eso de follar. El me gustas pero no puedo del domingo por Whatsapp. Y Whatsapp que es como la religión: el opio del pueblo. Qué importante soy que en media hora me han llegado doscientos, tía pues yo ahora estoy en el grupo de los guays de la uni y anoche no salí pero estuve hablando con él mucho rato. Los pecados dejan de serlo si te lo escribo y los problemas se vuelven más locos, menos humanos, más universales. La justicia que lo impregna todo y solo nos deja unos pulgares más gordos y mi otra huida. Así que salí a la vida real sintiéndome desnuda sin la otra, sin saber dónde fijar la mirada sin la excusa de mirar el móvil y como por arte de magia escuché la rima definitiva, digna de aparecer en algún paso de cebra y en muchas portadas de feisbuc y decía así: “Verde lila, te quiero pila”. Me llegó tan dentro (primero la rima) que decidí que si mi perfil de Tinder merecía una descripción debía ser esa para estar a la altura de las vidas ajenas e interesantes llenas de fotos subidos en elefantes, de espaldas en acantilados y haciendo paracaidismo. Me fue tan bien que de los cinco matchs, tres me borraron y uno me consideró una zorra única porque a todas las demás se las había follado. Así que de nuevo huida a la montaña a buscar la paz mundial. Que empiezo a pensar que tal vez no exista.

Pi

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