Ciento sesenta y ocho

 

Los meses pasan y la ETSII va dando dosis de realidad y trabajo duro a partes iguales, la semana empieza con uno o dos exámenes que son necesarios si no quieres tirar la continua y todo el mundo rosa que nos pintan en cada presentación de una asignatura Bolonia, pero al pasarlo a la realidad se han olvidado de darle color y… ¡Ahí estamos! Lunes tras lunes empezando una bonita semana deseando que llegue el descanso del viernes para ponerse con el lunes. Un poco buclado nuestro paso por la universidad. Solo escribo estas líneas para dar un poco de color a nuestro día a día, que por lo menos yo me resisto a que sea gris.

Hace algún tiempo, un buen profesor, en una de esas actividades que nacen de la pasión en lo que se hace y se salen del guión aunque cuenten con pocos alumnos, nos decía que todos compartimos el número ciento sesenta y ocho, independientemente de nuestra edad, sexo, situación, características, etc. Tras un lacónico silencio  nuestro profesor dijo: “¡Las horas que tiene una semana y que cada uno elige en qué emplearlas ya que somos dueños de nuestros actos!”. ¿En qué empleamos nuestro tiempo? ¿Gastamos nuestras horas en algo que nos gustaría cambiar? ¿Y si hacemos algo diferente? Una de mis opciones para hacer algo diferente es el voluntariado. Buscando una causa solidaria en la que implicarme y no caer en la caridad, encontré por casualidad Soñar Despierto.

Soñar Despierto es una fundación sin ánimo de lucro que funciona simplemente con personas que dedican parte de su tiempo para intentar hacer un poco mejor la vida de muchos niños y jóvenes que no tienen la posibilidad de crecer en un ambiente adecuado. Cuando buscaba información leí que Soñar Despierto es querer cambiar el mundo y que el mundo te cambie a ti, la verdad es que no puedo estar más de acuerdo. Empiezas como voluntario en un centro de acogida con la intención de ayudar en los deberes, enseñar buenas conductas y colaborar en lo que se pueda, pero es mucho lo que te enseñan los niños a ti. Es increíble cómo puedes volver a reír, a perdonar, a conformarte con poco gracias a pequeñas personas que te abrazan, te agradecen, te sonríen y que forman parte de tu historia mientras tú intentas hacer un poco mejor la suya.

Mi experiencia tras varios eventos de Soñar Despierto y como voluntario semanal del proyecto Amigos para siempre, me ha supuesto tan solo tres horas de ciento sesenta y ocho a la semana, lo cual no condiciona un plan semanal lleno de clases y prácticas, salir con los amigos o practicar deporte. Además de eso también me ha supuesto salir del entorno habitual en el que muchas veces hay mentiras y apariencias, descubrir otras realidades, conocer buenas personas que dedican su tiempo a ayudar y sentir que participas en algo bonito que apuesta por un futuro mejor. “Educad a los niños y no será preciso castigar a los hombres”, Pitágoras.

Después de unos cuantos meses y tras tener que dejar el voluntariado semanal por motivos de horarios y de organización de la residencia infantil, aunque seguiré colaborando siempre que pueda, me siento con la necesidad de compartir un poco esta bella experiencia que deja huella. “Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano”, Martin Luther King.

Poco a poco una persona que quiere cambiar el mundo se da cuenta de que los cambios residen en los pequeños detalles, en fracasar para mejorar, en hacer un favor, en luchar por algo justo. En una profunda crisis no solo económica, hay motivos para sonreír y ser optimistas porque yo soy de los que creen que lo que viene, movido por la creatividad y el ingenio, será mejor que lo que había.

Son necesarios esos momentos de introspección para salirse del guión y espero que a quien haya aguantado  a leer hasta aquí se le aparezca una sonrisa en la cara al pensar que siempre hay alguna nueva intención o actividad que se puede acometer si se quiere emplear tiempo en algo diferente, se puede buscar una razón que motive y es posible ayudar a mejorar lo que nos rodea y a nosotros mismos . Así que nada, coged la caja de pinturas y dadle un poco de color a la semana. La proactividad siempre que se busque un equilibrio es una actitud muy positiva. ¡Mucha suerte a todos en la Escuela y en las ciento sesenta y ocho!

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