Támesis

Muchas diferencias. En eso nos distinguimos (la mayor parte de las veces). Sin embargo, hay diferencias entre nosotros que apenas se pueden apreciar, pero están ahí. Suenan. Dan pistas de su existencia. Rugen cuando nadie presta atención. Desde el principio lo sabías, pero no lo querías saber. Tememos al odio y al rechazo, así como lo que nos revelarán. También nos aterra la indiferencia. Mezclamos nuestros colores en los ríos de tinta de los demás buscando, siempre buscando, atisbos de cercanía, lazos y personas con las que poder llorar tranquilos. Pero nos podemos hacer daño por dentro. Siguen estando ahí, en alguna parte. Y ya te vas abandonando a la realidad de esas pequeñas diferencias que han aprovechado que no mirabas para contaminar tus sentimientos, tus percepciones, tus sueños y tus ambiciones. No te asustas pero no ves salida alguna. Estás atrapado en tu propia jaula. La que construiste para defenderte de… Espera, el tiempo se ha parado, irónicamente. Aunque el sudor frío te recorre, sientes arder tu espalda. A lo lejos ves por dónde llegaste, pero no te engañas. No vas a volver por ahí. Has llegado muy lejos. Ahora sabes qué hacer. Sin miedo. Eres diferente y tremendamente consciente de ello. Solo, caminas por prados verdes, dueño de tu voluntad, acorde a tus impulsos y merecedor de la luz de tus estrellas.

IRONFOWL

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