De frío y lluvia

Chueca tiene más nombre que calles. El invierno en Chueca es mentira, pero no era invierno, a pesar del frío y la lluvia. Ellos, que eran dos, pareja, chico y chica, jóvenes, burgueses o solo aburguesados, iban o volvían de un concierto, salían o estaban a punto de entrar en alguno de aquellos bares baratos y limítrofes. La frontera siempre es incierta. Ellos pararon, sin decidirlo, entre pósteres de strippers y turistas perdidos y sin duda delimitaron aquello que sólo sé traducir en el lenguaje del frío y la lluvia. De esa noche sólo recuerdo el frío y la lluvia, en ese orden. Lo demás, son fragmentos reconstruidos a partir de un recuerdo hondo y borroso, tremendamente esquivo:

Los cigarros se consumían intermitentemente cuando se acercó Juan a la pareja (digo Juan porque recuerdo la vulgaridad del nombre, sin embargo, podría haberse llamado o llamarse Carlos o Pablo o Borja) y pidió un cigarro. En realidad, supongo ahora que se acercó a pedir un cigarro y que la conversación posterior devino de una atracción de soledades. La pareja estaba sola y él estaba solo. Le dieron de fumar: tabaco, filtro y papel.

Tenía la dentadura mellada y la sonrisa triste como un tanatorio.

“Ya. Es que aprendí a liar con los canelos. Yo de esto nunca he hecho, pero se agradece un cigarrillo antes de irse a dormir […] No, no, si no te importa me lo voy a guardar para más tarde que todavía voy a estar un rato por aquí antes de irme a dormir […] Pues muchas gracias, sí, os lo agradezco de verdad, si no es mucho, sí que me voy a hacer otro y si no les molesto me lo fumo con ustedes. Que, suena raro, pero a veces te sientes un poco… un poco… eso, ¿sabes? de no hablar con gente. Bueno, muchas gracias. […]

Sí, yo ahora estoy durmiendo en Barbieri, 3. Ahí al lado, subiendo y cogiendo para allá, en una pensión. Y mañana he quedado para ir a Las Meninas, ¿lo conoces? Por Alonso Martínez. Es un restaurante que tiene hasta fotos del príncipe comiendo allí. A ver si hay suerte, que tengo un contacto allí ¿sabes? […] Sí, bueno, es una larga historia pero yo cuando llegué a Madrid una señora me acogió, yo la pedí ayuda y, bueno, es incómodo hablar de esto, pero se ve que no tengo mucho y en ese momento no tenía nada, y le agradezco mucho lo que hizo. Bueno, pues la señora tiene un contacto en Las Meninas, el sitio este, y yo conocí al señor, no sé, el dueño o alguien importante, y me dijo que si necesitaba algo que contara con él. Y mañana voy, a ver si hay suerte, me hace una prueba y puedo seguir tirando pa’lante […]

Es que es difícil, ¿sabes?, yo llevo de un sitio para otro desde el 97. Soy de Marbella, y ojalá vuelva allí otra vez, pero por… por cosas, supongo pues tuve que salir de allí […] los putos negros, que no soy racista y yo creo que los colectivos pues son los colectivos pero también se viven cosas y ves cómo nos invaden y yo no tengo nada contra ellos pero que se vayan a sus regiones […] pues una tarde, yo estaba muy metido en la droga, y estaba allí uno de esos negros hablando por el móvil, todo el tiempo, hablando por el móvil, y me miraba, no paraba de mirarme, seguía mirándome, todo el tiempo y al final ya le pregunté que qué miraba, si tenía algún problema. Yo estaba metido, no quería problemas, sólo le pregunté eso y ya me sacó una navaja enorme y yo me aparté pero siguió mirándome y hablando por teléfono, después llegaron más de su raza, y me seguía mirando y yo ya no pude volver. Me fui, porque cuando te tienen fichado, no se puede […] No, fue un viaje pero distinto, me hice toda la costa esa del sur, desde Huelva, el océano ese, Pacífico o Atlántico, bueno, desde ahí, luego Sevilla, Cádiz, Jerez, Granada. Y ni una vez, ni una sola vez me bañé en el mar. Playa, mucha, casi toda. Menos una parte que ya no se podía, toda entera me la recorrí. Y claro que tuve ganas de darme un chapuzón, eh, pero ni una vez […] Sí, andando, me gusta andar. Más que el autobús o autostop, que nunca se sabe, y además en mi condición, pues que hice cosas… y que no podía tampoco… […] pues sí, iba trabajando, en una obra, en un bar por el verano. Tampoco tenía un sitio donde ir, caminaba e iba tirando. Siempre hay cosas que quedan y que marcan, pero no es fácil viniendo de donde vengo, tampoco siempre es sencillo, y hay comunidades contra ti, y… pues eso, pero seguí. ¡Andando llegué a Barcelona! Sí, sí, todas esas ciudades con catalanes, que no tengo nada contra ellos, pero allí no pude y no estaba bien tampoco. Cogí un autobús a Oviedo a ver a mi hermana, que lo malo de los autobuses es que muchas veces piden demasiada información… que no quieres dar… o que no sabes… […] Claro, te obligan a decidir a dónde quieres ir y eso, a veces, es demasiado y no sabes. Pero entonces yo iba a buscar a mi hermana […]

Bueno, es una larga historia pero mis padres no son mis verdaderos padres. Hay barrios y familias que a veces no se pueden hacer cargo de sus hijos y los coge el gobierno y yo era uno de esos […] Sí, mi familia, la que me crio pues no me puedo quejar porque al menos comía pero en esos programas, a veces, te tocan que estudian y que pasas… que… pues… más ricos ¿sabes? Y yo sabía que tenía una hermana, y tenía unos padres con más medios que los míos y fue a colegio de pago. Su barrio era bueno, no era como el mío. No supe nada de ella y […] Si te parece, me voy a fumar el que me queda y me voy haciendo otro, ¿vale? Muchas gracias, de verdad […] Ah, sí, pues ahora con esto de internet y las redes empecé a buscarla por el internet y, entre una cosa y otra, pues al final encuentras y éramos amigos y hablábamos […] Es que tampoco sabes, porque éramos hermanos y a mí me daba vergüenza, que no tengo nada, no quería ser una carga, ella tenía también sus problemas, y yo en esa época todavía andaba quitándome, con mucha mierda encima […] No, sí, al final como que realmente llegamos a tener una amistad más fuerte y ella me lo proponía y me lo proponía, tampoco estaba bien en Barcelona que no había curro así que me fui para Oviedo. De esto te estoy hablando ya hace pues cosa de dos meses o así, que para mí ya queda lejano, bueno, que conseguí dinero para el autobús y tiré para Oviedo.

Pues al principio bien, fue una alegría muy grande y yo estaba bien. Ya llevo mucho limpio y sigo limpio, eh; los primeros días muy bien. Pero ahora ya sabes, encontrar para trabajo era difícil […] y ella tiene marido y al final era complicado y me sentí mal, mal pues… porque mal, que no aguanté más allí […] Sí, sí, pero yo estaba solo y ella es mi hermana, y estábamos bien pero como que nos conocíamos de siempre, y… bueno, que no debí, y me sentí mal, porque ella tiene marido […] Sí, pues una cosa lleva a la otra, y ella estaba triste, y me quería y yo pues estaba solo, y mucho tiempo solo, y la quiero […] tuve contacto con mi hermanita […] Contacto… ya sabéis, y yo ya no puedo, porque tiene su marido… y hui, me fui, cogí mis cosas y me eché a la carretera […] A veces tampoco es fácil porque los guardias pues no ayudan y yo estaba intentándolo hacer bien, y lo quería pero no pude, necesitaba irme de allí, porque no aguanté pero me pararon porque iba andando por la nacional y me denunciaron, me llevaron a Gijón de vuelta, y me dejaron allí… […] Me arrepiento muchísimo. Ojalá nunca hubiera conocido a mi hermanita. Era mejor antes, sabiendo que estaba y ya está. En mi cabeza.

[…] Pues a seguir trabajando, y tirando pa´lante. Me voy a quitar ya de esta mierda que me mata, y a seguir, que venga la suerte y el trabajo, yo no voy a parar de trabajar y de sacarme la vida hacia´lante. Como he hecho siempre […] Mi sueño es el día a día, ganarme lo justo y no vivir de nada ni de nadie. Que en Marbella, Cáritas, por ejemplo, funciona muy bien y te dan colchón y comida, pero también pone muchas fronteras, de horarios, y luego la gente, que son de muchas razas, y sin buscarlo, muchas veces, acabas en problemas. Además, que no me gusta, prefiero ser libre y seguir mi camino. Cáritas no funciona igual de bien, no sé por qué, hay en sitios que sí y en otros que no, pero a mí no me gusta […] Si gano mucho mucho dinero, me pongo los dientes nuevos. Que ya ves, una dentadura entera y luego, pues no sé, la playa. Volver al mar, y esta vez sí, si dios quiere, bañarme.

Está bien este tiempo, ¿no? A mí me gusta la lluvia de Madrid […] Por 10 euros, está muy bien, porque me deja fiárselos y a ver si mañana en la prueba, al menos ya lo pago para un par de días, es un colchón, que no siempre es fácil encontrar […] Me gusta la lluvia porque te puedes quedar mirándola […]”

La pareja terminó despidiéndose de él, quizá tuvieran una comida familiar al día siguiente (ya era de noche) o un examen que preparar para el lunes. Respondieron al fin del encuentro con un silencio frío y mojado, caminando juntos por la calle Infantas, firmes, callados. Totalmente empapados por el frío de esa sonrisa triste. Triste como un tanatorio.

Pijoaparte

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