Quis custodiet ipsos custodes?

Una rapsodia literaria dirigida a representantes de alumnos.

09:54. Juraría que era la misma hora cuando miré el reloj hace ya tres pizarras. No hace falta que te expliquen en primero que las reglas de la física relativista no se aplican a la ETSII, uno lo va constatando con el paso de las matrículas. Ni dos horas han pasado desde que llegué a la Escuela como cada mañana y planté mis cosas sobre mi silla favorita como quien clava una bandera para marcar una conquista. Se me haría extraño estar sentado en una de las soporíferas clases etsiianas, notando cómo mi columna vertebral advierte mi lenta transformación en hombre-dromedario (malditas sillas con paleta), y no poder clavar mis ojos en los garabatos que decoran mi puesto particular y que tras tanto tiempo de miradas perdidas han terminado grabados a fuego en mi retina. Los conozco mejor que la palma de mi mano: una rosa de los vientos, regalo de algún etsiiano que seguramente ya habrá perdido el norte, una esvástica mal dibujada, fruto de algún compañero con muy pocas luces, o un trazo cuya forma se asemeja a la famosa cicatriz de Harry Potter. Esta última es a la que más cariño he cogido y es que confirma mis sospechas de que la maldición del hombre-dromedario no solo es cuestión de ergonomía, sino que parece formar parte de alguna clase de sortilegio.

09:58. Cuatro minutos menos, no está mal. Levanto mi mirada y me encuentro con una maraña de símbolos y letras ininteligibles en el encerado. En este punto me pregunto si no hubiera sido mejor cursar un grado en filología bíblica trilingüe antes de entrar aquí. ¿Por qué? Pues porque quizás la ingeniería no es tan difícil. ¿Y si el problema es que los apuntes están en arameo y nadie se ha dado cuenta? ¿Y si es todo parte de una conspiraQuis custodiet ipsos custodes?

ción mundial para que el selecto grupo de ingenieros superiores no deje de ser… eso, selecto?

10:01. Joder, ni fantaseando con un puto club Bilderberg ingenieril se me hace más corto el tiempo hasta el descanso. Por mucho que quiera ya no puedo centrar mi atención en la clase. Entre diagramas de flujo y sistemas matriciales perdí el hilo hace ya rato. No queda otra, llegó el momento de sacar el móvil, colocarlo sobre la esvástica invertida en la paleta y encomendar mi alma al todopoderoso Twitter…

@DeleETSII_UPM: ‘’Varias taquillas han sido forzadas entre ayer y hoy, no se han producido robos pero aconsejamos tener cuidado con los objetos de valor.”

@DeleETSII_UPM: “Ya se ha informado sobre los incidentes con las taquillas a la administración de la Escuela.”

Ni me había enterado. Estos chicos de dele siempre tan atentos y eficaces, no sé qué haríamos sin ellos. A decir verdad, nuestra Delegación de Alumnos es como una follamiga -amigovia para los adeptos de la RAE-; satisface tus necesidades más básicas, te saca de un apuro económico, te ofrece pastillas y piruletas e incluso sale contigo de fiesta, aunque esto último solo si la cosa no se tuerce. Ejem. Sin embargo, por mucho que lo intente y me satisfaga, la delegación no llena el vacío sentimental que provocó la ruptura con el Plan 2000 y que sumió mi vida estudiantil en un caos bolonio. Sí, señores míos, la transición entre planes de estudio ha sido un auténtico desastre. Se dejó la planificación del máster habilitante para el último momento, el espíritu de la evaluación continua ha sido prostituido y se optó por un 4+2 en contra de la tendencia europea que implantó carreras más cortas (para recaudar más con las tasas, ¿quizás?), entre otras cosas.

Evidentemente esto no es achacable a Delegación, la responsabilidad ante todo recae en el rectorado de la UPM y el Ministerio de Educación. Y poco puede hacer nuestro David contra semejante Goliat. O, expresándolo en términos erótico-festivos, que al fin y al cabo son los que mejor se entienden, nuestra universidad es como Sasha Grey: puedes disfrutar de su legado y todo lo que te ofrece, pero jamás la verás en tu cama cumpliendo tus deseos personales ni susurrándote al oído sus intimidades. Y esas intimidades son las que me preocupan. Hace no mucho apareció en los medios que se habrían malversado fondos públicos de la Fundación de la UPM, y es que la transparencia en la institución y la empatía con alumnos y trabajadores deja mucho que desear. Pero en fin, llamar la atención de Sasha es una batalla perdida.

Volviendo a nuestros amigos de Dele, me gustaría felicitarles por la nueva página web y animarles a hacerla más abierta y participativa, menos UPM. Se podría abrir un registro anónimo de sugerencias específico para Delegación en el que los alumnos puedan aportar ideas de cómo gestionar mejor la Escuela, qué proyectos iniciar con el presupuesto disponible y debatir lo planteado. Información. Necesitamos información clara, transparente y concisa: sobre quién compone el equipo de Delegación, desde cuándo, su función, quién les nombró y cómo contactar con ellos, sobre las cuentas que maneja Dele (¿adónde va a parar el dinero de las taquillas?), sobre su trabajo (¿por qué dar tantas explicaciones cuando se cancela San Pepe y no dar a conocer con precisión las decisiones que se toman el resto del año, como el cambio de delegado de escuela, que se llevó a cabo con nocturnidad y alevosía? ¿Tiene que pasar algo que moleste a los alumnos para que sepamos lo que se cuece en Delegación, consejos de gobierno, claustros y consejos de departamento?), o sobre su posición en diversos asuntos (como las 0.005 plazas de aparcamiento disponibles por alumno o el m2 de aula que tocamos por estudiante frente a los 19.7 m2  de despacho por profesor, como ya se comentó en ediciones anteriores de AwA). Muchos problemas en nuestra Escuela no tienen solución fácil, pero aliviaría saber que nuestra Delegación de Alumnos ya ha reparado en ellos e intenta hacer algo al respecto. La web ha quedado muy bonita, pero falta aprovechar su potencial. Que no se convierta en una web florero.

10:22. Por fin suena el dichoso timbre. Salgo a dar un paseo para estirar las piernas y me encuentro, anonadado, con un grupo de jóvenes portando unas mochilas-saco de un color azul intenso, merchandising marca ETSII. ¿Quiénes son? ¿Groupies de la Escuela? ¿Un club de fans? No tardo en descubrir que son los compañeros ‘representantes’ de alumnos que participan en el CEDEII. Uso las comillas por precaución, porque no recuerdo haber designado o votado a alguien para representarme en tal congreso, por lo menos no conscientemente. En cualquier caso, y tras informarme en su página web, parece ser que los chicos del CEDEII no son ni mi amigovia ni Sasha Grey, sino el colega que te ayuda a ligar en la noche madrileña. No suena mal. Intento conocer su trabajo, las conclusiones de sus congresos cuatrimestrales. Busco información sobre la situación de mi futura profesión, sobre el desarrollo del mercado laboral. Pero mi búsqueda no tiene mucho éxito. Sí explican por ejemplo que en el último congreso en Las Palmas hicieron una visita a la base militar aérea y que asistieron a conferencias formativas. ¿Pero en qué sentido repercute esto en sus ‘representados’? Craso error comunicativo. Corren el riesgo de que venga un señor con coleta a llamarles casta. La imagen que dan es la de un grupo de amiguetes que viaja por toda España con todos los gastos pagados, incluyendo alojamiento, excursiones y cursos (¿y fiestas?). Y claro, uno puede pensar que aquí o follamos todos o la puta al río. Yo, que no soy de pensar mal y me niego a creer que su trabajo no sea fructífero y de interés general, pido que publiquen con claridad las conclusiones de sus grupos de trabajo y toda la información que obtengan sobre nuestra futura profesión. Y ya puesto, también le pido al CEDEII que sea transparente y publique sus cuentas. ¿Quién financia los congresos y a cambio de qué?

Lamento ser tan quisquilloso (o quizás no), pero con los tiempos que corren, qué menos que ser exigente con aquellos que nos representan o dicen representarnos. Porque al fin y al cabo, ¿quién controla a los que controlan?

Kaiser Evans

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