Bienvenidos al Fin del Mundo (World’s End)

Esta película es la tercera y última de la trilogía Cornetto, también llamada Trilogía de Sangre y Helado. La primera fue “Zombies Party” (Shaun of the Dead, 2004) y la segunda “Arma Fatal” (Hot Fuzz, 2007). Las tres películas fueron escritas por el director Edgar Wright (A fistful of fingers, Shaun of the Dead, Hot Fuzz, Scott Pilgrim) y actor Simon Pegg (Shaun of the Dead, Hot Fuzz, Dr Who, Star Trek, Tintin, Star Trek: Into Darkness)

La película tuvo un presupuesto de 20 millones (más del triple que la primera de la trilogía y algo menos del doble que su segunda parte) y ha recaudado ya alrededor de 43 millones.

Esta película comparte bastantes cosas en común con sus predecesoras: protagonistas (Simon Pegg y Nick Frost), director y guionistas, violencia, comedia, diálogos chispeantes y personajes no creíbles, sino humanos. En esta película, al igual que en las anteriores los protagonistas son personas normales que se enfrentan a situaciones ridículas, en la primera una epidemia zombie, en la segunda la NWA (Neighborhood Watch Alliance), una banda de personas obsesionadas con hacer que su pueblo sea el mejor pueblo a cualquier precio. También, como pasó en Hot Fuzz, en esta película, aparece un antiguo James Bond (Pierce Brosnan), que tiene un papel secundario.

La película empieza con Gary King (Simon Pegg) hablando de su último día en el instituto a un círculo de desconocidos. Les cuenta como él y sus amigos decidieron irse de bares por su pueblo, Newton Haven. Él y sus cuatro amigos: Oliver (O-man), Steven, Peter y Andy. Recorren todos los pubs que pueden.

Veinte años después, tras contar la historia, Gary decide repetirlo y busca a sus viejos amigos. Consigue convencerles y llevarles de vuelta a su pueblo natal. Cabe decir que a Andy (Nick Frost) Gary le convence haciéndole creer que su madre ha muerto. Se ve que Andy y la madre de Gary tenían una relación bastante amigable, puesto que es esto lo que hace que Andrew decida acompañarle.

Cuando Gary recoge de nuevo a sus amigos se puede ver como todos salvo el propio Gary dejaron tiempo atrás su personalidad del instituto. También se dice que Gary “siempre tiene razón”

A medida que avanza la película y van yendo de pub en pub (The First Post, The Old Familiar, The Famous Cock, The Cross Hands, The Good Companion, The Trusty Servant, The Two-Headed Dog, The Mermaid, The Beehive, The King’s Head, The Hole in the Wall y, finalmente, The World’s End) las relaciones entre los personajes se definen más y las máscaras que algunos se habían puesto se caen a pedazos (en especial la de Gary) y, como suele pasar con las películas de Edgar Wright, todos los nombres tienen un simbolismo más o menos visible (por ejemplo, en The hole in the Wall, por razones que no cuento para no reventar la película, abren, literalmente, un agujero en la pared)

Los pubs, como se ve a lo largo del film, han sido Starbucks-izados, dando a entender un tema que Wright y Pegg han tratado en los tres guiones de sus películas: las fuerzas que igualizan. En la primera los zombies, en la segunda la NWA y en esta… La fuerza igualizadora en cuestión.

Los personajes, como ya he dicho, son personajes increíblemente humanos en todas las películas de Edgar Wright y, más en concreto, en las de esta trilogía. Sin embargo, en esta la última película, consigue que sintamos pena por algunos de los personajes y alegría por otros. Esto es algo que en sus películas anteriores no conseguía, puesto que, aunque los personajes eran creíbles y humanos, lo eran en condiciones emocionales muy distintas, que no todos tenemos siempre (en Shaun of the Dead Shaun está pasando por un momento difícil con su pareja, en Hot Fuzz, Nicholas Angel, un adicto al trabajo, tiene que empezar a trabajar en un lugar donde no se exige nada de él) mientras que en The World’s End anima a una reflexión acerca de nuestras relaciones con nuestros amigos. Esto hace que esta película sea, en mi opinión, ampliamente superior a sus predecesoras, no a nivel de historia, sino a nivel de credibilidad. Quiero decir, también, que las otras son, aunque bastante liberales con su uso de violencia ridícula, son creíbles, dentro de los parámetros de la ridiculez de sus premisas.

En esta película Edgar Wright también juega con los números, al igual que lo hizo con Scott Pilgrim (en ella, cuando Scott se enfrenta a un ex malvado, se puede ver, buscando mucho, el número que identifica al ex). En todos los pubs se puede encontrar el número de cada pub en la lista de Gary.

En resumen, The World’s End, es una película que recomiendo encarecidamente ver, al igual que el resto de películas de Edgar Wright y Simon Pegg. Puestos a poner puntuaciones, la saga tendría de media un 8,5 y esta en concreto un 9 sobre diez.

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