El silencio que dejas

Se han marchado,
no los encuentro.
Los sonidos de tu cuerpo
solo están en mi corazón

Y tú,
tú, ya no volverás.
Las paredes de la escuela
te han visto marchar.

Y yo,
me he quedado solo,
vacío, perdido.
No es igual sin tus ojos

El eco de los pasillos
abruma, asusta, aterra;
ahora que tus ruidos
ya no lo romperán

Y te has marchado
sin aviso, sin señales,
sin haberte dicho:
“quédate conmigo”

Y tú,
empezaras una nueva vida.
Lejos del estrés y la agonía.
Hallaras la felicidad.

Y yo,
lamentaré no haberte dicho
que, en la mujer de mi vida,
tú, te has convertido.

A veces la distancia
ayuda a valorar.
Aunque ya sea tarde;
aunque solo sea tu amigo.

Aldunhor.

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