El oficio de vivir

“Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde – como todos los jóvenes, yo vine a llevarme la vida por delante.”

Viene escrito en el rellano del metro de Ciudad Universitaria. A alguien le debió de parecer bueno-bonito-barato. Me imagino al chico de provincias, con los ahorros de la familia de clase obrera en una mano y los sueños de quien todavía espera que le vaya bien en la otra, movido por el imponente metal de las escaleras mecánicas y conmovido por la profundidad de estos versos –nada hondos– de Gil de Biedma. Es su primer día. Se para, admira lo que hay a su alrededor, siente que ha empezado por fin el viaje. Le pesa lo que deja atrás aunque se lamenta de lo que ha perdido. Se alegra –pero no es alegría– de lo que imagina que vendrá aunque toda aquella luz provenga de lo que está aún por venir.

Al final, de verdad, que no va tan en serio. Ni la vida, ni la gran ciudad (se pronun- cia /Madrí/), ni la ETSII, ni todo lo demás. Que uno lo empieza a comprender más tarde y lo que se deja para más tarde ya se sabe que no vuelve. Ni en Septiembre.

Resulta que llevarse la vida por delante no es tan fácil, que es un verso con truco. Cuando se llega, aunque no se sepa, se suele tener básicamente un único y ambicioso plan. Este único plan termina por prorrogarse los demás años de universidad e incluso es frecuente apuntalarlo con los agravantes de premeditación y alevosía. El único plan posible consiste en sobrevivir, tanto para quien llega como para quien no se ha ido. Lo demás, literatura de entretiempo, realismo sucio.

Es -casi- importante y –casi– lo digo sin pretensiones y –casi– con delaciones particulares entender que la supervivencia no es contra ellos. Que ellos no son ni malos ni tan malos. Hay muchos que lo saben y muchos que todavía no quieren saberlo. Que si de algo me quejo es de las quejas. De olvidarse del mientras-tanto (sic). No acaba de ser cierto –nótese la perífrasis, el volteo– que esto sea un horror, que sea imposible pasar limpio o lo contrario, que ahora lo regalen (parece que cualquier tiempo pasado fue más difícil, y quizá sí, pero cansa el tópico). Es horroroso, en cambio, tanto me van a follar el culo [se folla poco, eso que vaya por delante e independendientemente de la voz activa o pasiva], las gracias sin gracia sobre los años estimados de carrera, el lamento continuo, el ánimo pesado y la existencia mal llevada de quien se siente objeto de una serie sempiterna de injusticias. Que aquí, y no sé a qué lugar me estoy refiriendo, se puede estar bien, muy bien, mal o muy mal. Hasta regular. Pero no depende de lo que depende.

Por otra parte, yo también soy nuevo en esto, así presento mi prosa, como por error, abuso de las comas, los paréntesis y de los incisos entre guiones. Post-adolescencia: con mi sintaxis hago lo que quiero. Finjamos que fingíamos: haga- mos como que estábamos borrachos, que no sabíamos lo que hacíamos pero que hacíamos lo que queríamos. Bienvenidos, también a los que ya vinieron.

 

Pijoaparte

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s