Y Dios creó el Universo…

Decía Dios que creó el Universo porque se aburría. Claro, que ya tenía varias cosas creadas de antes: ángeles, arcángeles, serafines… y un largo etcétera. Y bueno, al principio está bien tener toda una corte celestial cantando tus alabanzas, tu poder y tu gloria, lo bueno y guay que eres, pero luego…

Pero había más. A pesar de ser omnisciente, omnipotente y omnipresente (o tal vez, a causa de todo ello), había cosas que a Dios se le escapaban. Porque… ¿Qué es creer, para aquél que lo sabe todo? ¿Qué es la incertidumbre, para aquél que sabe todo lo que fue, es y será? ¿Qué es la duda, para aquél que está seguro de todo? ¿Qué es la fe, o la esperanza? “Espero que…”, “Ojalá…”, “Creo que…”eran frases sin sentido, que perturbaban su esencia misma.

Y también estaba el problema del Mal. Sabía exactamente qué era el Bien (es más, su persona “definía” el Bien) pero el Mal… era otra cosa. Sabía que en la mayoría de situaciones el número de buenas acciones que se podían realizar eran finitas, pero el de malas es ilimitado. ¿Y cuántas y cuáles son todas las malas acciones? ¿Por qué escoger el Mal? No lo sabía…

Así que creó el Universo. Lleno de fórmulas físicas y químicas, biológicas y matemáticas. Algunas sencillas, otras sutiles e intrincadas, todas formando un todo, armónico, bello… incluso artístico. Pero para él seguía siendo como un mecanismo sencillo y predecible. Para él que  conoce todas las ecuaciones, basta un vistazo para saber todo lo que pasa, lo que pasará y lo que ya pasó. Y entonces, llegó la inspiración; y con la genialidad de un verdadero artista, Dios dio el toque final a su obra, llegando más allá de su propia omnipotencia. Creó algo que ni Dios mismo podría controlar: el principio de incertidumbre. Dios había creado el azar. Ya no tenía un mecanismo que pudiera predecir, ya no era un juguete más. Nunca perdería interés.

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Y así es como el Demonio tentó a Dios para que creara el Universo, y logró su cometido. Sabía que luego de crearlo, Dios “sabría” más allá de su propia omnisciencia, y (dado que el conocimiento es poder), Dios “podría” más allá de su propia omnipotencia. Dios “comprendería” más allá de ser Dios. Pero el Demonio también sabía que al crear Dios el Universo y ampliar sus dominios, también se ampliaban sus propios dominios, para saber más, poder más y comprender más. Y tener más terreno para actuar. Y otro campo de batalla, y un nuevo hito, en la eterna guerra.

Kalín/Kaín

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